Bienvenidos a esta ventana al mundo.No pretendo hacer una guía detallada de cada viaje puesto que en internet hay mucha más información que la que yo os puedo dar, lo que pretende este blog es fundir dos de mis grandes pasiones: viajar y la fotografia y enseñar así las vivencias personales, las curiosidades y la manera de disfrutar un viaje de una manera muy particular: la mía.
Trataré de dar información útil, tanto en mis textos como con enlaces a distintas webs. Los artículos variarán en su composición dependiendo del tipo de viaje, pudiendo tener más contenido en texto o casi exclusivamente fotografias.
Por si interesa a alguien, el equipo fotográfico que uso consta de una compacta Canon PowerShot S50 y una Canon EOS 400D con distintos objetivos: 18-50 de Canon, un 18-200 de Sigma y un macro de focal 50mm también Canon.

Los comentarios son bienvenidos y siempre se agradecen.
Espero que lo disfrutéis.

martes 15 de septiembre de 2009

Amsterdam: ocho, veinte y cincuenta euros...



"-Bueno, háblame otra vez de esos bares de hachís.
-Vale, ¿qué quieres saber?
-Allí el hachís es legal ¿no?
-Es legal pero no al cien por cien. Por ejemplo: no puedes entrar en un restaurante, liarte un porro y ponerte a fumar. Ellos quieren que fumes en tu casa o en sitios determinados.
-¿Donde?¿En los bares de hachís?
-Sí verás, el rollo funciona así: es legal comprarlo, es legal poseerlo y si eres propietario de un bar de hachís, es legal venderlo. Es legal que lo tengas pero, pero, tampoco importa. Imagínate esto ¿vale? Si te detiene un poli en Amsterdam es ilegal que pretenda cachearte.
En Amsterdam los polis no tienen ese derecho.
-Jo macho, yo me voy allí sin dudarlo, joder que si me voy.
- Lo sé tío, eso sí te molaría..."

Como cualquier admirador de Tarantino sabrá, esas son las palabras entre Vincent Vega (John Travolta) y Jules Winnfield (Samuel L. Jackson) en su diálogo "pequeñas diferencias" en Pulp Fiction.
Y es que hay tres cosas que le pasa por la cabeza a la mayoría de la gente cuando piensa en Amsterdam:
Los ocho euros que costaría un gramo de marihuana en un coffeshop,



Los veinte de un paseo en barca por sus canales



Y los cincuenta euros por un servicio básico en el Barrio Rojo.




Pero Amsterdam es mucho más. Es cultura con multitud de museos y galerías de arte, es ambiente por las calles, con una población joven, son edificios con historia y de arte moderno, son parques, jardines y culto a las flores (por algo Holanda es el mayor exportador de flores de Europa). Amsterdam es bicicletas, bicicletas y más bicicletas, turistas, multitud de librerias, gente amable y abierta al extranjero, mercados en la calle, mezcla etnica y restaurantes de todo tipo... Pero sobre todo, Amsterdam es CALIDAD DE VIDA.



En cuanto pisas la ciudad eres consciente de que la gente vive muy bien. Los sueldos son, de media, mucho más altos que en España, y aunque los precios también, al cambio "ganan por goleada". Para hacerse una idea basta decir que tienen una tasa de paro inferior al 3%.
Es una ciudad con una afluencia altísima de turistas, reflejado en el tamaño del aeropuerto. Desde que bajas del avión hasta que recoges las maletas puedes estar veinte minutos andando, aunque está todo muy bien señalizado. Para ser una ciudad aproximadamente como Valencia, tiene un aeropuerto 10 ó 15 veces mayor.
La salida del aeropuerto da a una plaza cubierta por donde se accede al parking y al andén del tren que nos llevará a la Estación Central de Amsterdam.
El trayecto es de unos 15 minutos y cuesta unos 6€. Los billetes pueden sacarse en cualquiera de los cajeros electrónicos que hay para tal fin, aunque, y eso sí me parecio curioso, solo puede pagarse con tarjeta de débito (no acepta ningún tipo de tarjeta de crédito).

Llegados a la estación, la mejor manera de moverse es en tranvía.



Hay varias opciones de billetes. El sencillo es bastante caro: 2,5€ por trayecto para una sola zona, pero existe la posibilidad de comprar en estancos y tiendas de souvenirs un bono llamado "Strippen Kaart" de 15 ó de 45, siendo el precio del primero de 7,30€.
Antes de realizar mi viaje estuve buscando información sobre estos abonos y no terminé de enterarme muy bien, así que trataré de explicarlo, aunque sin duda es mucho más fácil de usar que de contar.
Amsterdam está dividida en doce zonas (Centrum, Coentunnel, Noord, IJburg, West, Zuid, Oost, Badhoevedorp, Schiphol Oost, Amstelveen, Ouderkerk, Zuidoost y Nes a/d Amstel), teniendo lo más interesante en la zona Centrum.
Para empezar hay que saber que cuando montas en el tranvia o el autobus (los billetes son comunes para unos buses determinados) te validan tu billete.
Si es el sencillo, lo hace una máquina por la que tendrás que pasarlo. Si es el Strippen kaart lo hará el conductor poniendote un cuño.
La máquina graba en la banda magnética la hora a la que has montado y si usas el abono, entonces la hora es la que te ha puesto el conductor con el cuño.
Esto es así porque tienes una hora a partir de la validación del billete para viajar a lo largo de la zona por la que te estás moviendo, pudiendo cambiar de tranvía y de autobús en todo ese tiempo.
Si se usa el billete sencillo es importante saber que también hay que pasarlo por la máquina a la salida porque es lo que te da opción de volverlo a ticar en otro medio de transporte dentro de esa hora. Si no el billete no te servirá.
Después de todo este rollo lo principal es saber que en realidad no hay ninguna complicación. Con el sencillo subes al tranvía o autobús, se lo pides al conductor si no lo has comprado antes, lo pasas por la máquina, te sientas (si hay sitio, claro), das al botón cuando quieras pararte, validas otra vez el billete y te bajas, pudiendo coger otro transporte en el transcurso de una hora. Por contra pagas el trayecto bastante más caro.

El Strippen Kaart tiene 15 o 45 huecos en blanco colocados en columna uno bajo el otro.



















Cuando se lo damos al conductor al montar, le decimos por cuantas zonas vamos a movernos. Si es por una sola zona (será lo más habitual) dejarán una linea en blanco y nos pondrán el cuño con la fecha y hora en la siguiente. Si fuera por dos zonas, dejarán dos en blanco y ticarán el siguiente. Tres zonas tres en blanco... Por eso, aunque compremos el de 15, en realidad serán siete viajes como mucho.
Este billete, además de ser más barato tiene la ventaja de que puede usarse para varias personas.
En las paradas de tranvía y autobús podemos ver los mapas para saber cuantas zonas recorreremos y los transbordos que podemos realizar para llegar a nuestro destino.

También tenemos la opción de la bicicleta, pero para el turista es bastante caro. El alquiler de una bici para todo el día es de 15€ por persona. Las hay de todos los tipos, tamaños y colores aunque normalmente las que alquilan suelen ser amarillo o naranja fosforito, indicando a los chorizos que esa biciclete no es "foranea", por lo que si además queremos una que pase inadvertida, las que ellos llaman "de incognito", hay que pagar de cinco a diez euros más. También hay que añadir 5€ más de seguro (robo, rotura, etc), opción a tener en cuenta ya que el robo de bicis y el trapicheo de piezas en el mercado negro es altísimo.












En definitiva, no hace falta ser un viajero muy atrevido o experimentado para viajar a Amsterdam. Puede encontrarse vuelos muy baratos desde muchas ciudades de España y con unas nociones básicas y no muy elevadas de ingés, nos moveremos sin problemas ya que todo el mundo allí habla dos o más idiomas, siendo el inglés uno de ellos (no doblan muchos de los programas y películas que ven por la televisión). Eso sí, el holandés no hay quién lo entienda. Suelen ser muy pacientes y atentos.

El centro de la ciudad está dividida en barrios: el casco histórico, el Jordaan, el barrio judio, la zona de los museos y el cinturón de canales (occidental y meridional) y aunque hay multitud de museos en todos los barrios, la ciudad en sí ya constituye uno. Sorprende la inclinación hacia alante de las fachadas de los edificios y la inclinación de las casas.























Prometo que no es aberración del objetivo y que la cámara estaba nivelada.

El escudo de Amsterdam con sus tres cruces características podremos verlo en muchas fachadas.























Conviene reservar hotel con tiempo ya que se llena todo, sobre todo en temporada alta.
Nosotros elegimos el b&b Vondel View para dormir. No es barato pero la comodidad y calidad son altos, está situado en buena zona, junto al parque Vondel, en el barrio de los museos y a tan solo 10 minutos andando del cinturon de canales.












Rita es una fantástica anfitriona y los desayunos, servidos en la habitación, son abundantes.



Para los "enganchados" a la red tambien hay un ordenador con conexión a internet en la habitación, pudiendo prescindir del ordenador portatil.


El Vondel Park, con sus aproximadamente 47 hectareas, es el más famoso de la ciudad. A él se acerca mucha gente para pasear, practicar deporte e incluso cocinar en barbacoas cuando hace buen tiempo. Creo que en invierno patinan en sus lagos helados.












El parque está rodeado por mansiones de autentico lujo y alguna iglesia.





Al este del parque, a tan solo cinco minutos andando, encontramos dos de los museos más conocidos de la ciudad: el Rijksmuseum y el Van Gogh.
Es una de las zonas más señoriales de la ciudad, donde veremos en calles como Van Baerlestraat y alrededores tiendas muy lujosas.
Tras el museo Van Gogh se encuentra una gran extensión de cesped ideal para pasar un rato tranquilo y desde donde habría una buena perspectiva del Rijksmuseum si no fuera porque está en obras... No lo visitamos ya que por este motivo solamente tenía una sala abierta.



Sí entramos al Van Gogh, para el que cualquier incondicional de este pintor tendrá que pagar 15€ por entrar. Tengo que reconocer que no soy un gran admirador de su obra y contando con que muchos de sus cuadros están desperdigados por el mundo y no en esa sala, me pareció un poco excesivo el precio.












Aparte de estos dos museos, también podemos encontrar el Museo Stedelijk de arte moderno, el Concertgebouw, el Nederlands Film museum, el Museo Heineken, y el Museo del diamante (creo que no se me olvida ninguno).



Al este de la ciudad encontramos el barrio judío, que comprende Waterlooplein y el Plantage. Este barrio, originalmente pobre y marginal tras la segunda Guerra Mundial, vio su recuperación gracias al dinero de la talla de diamantes, convirtiéndose en uno de los más prósperos y ricos de toda la ciudad.
En Waterlooplein podremos ver De Hogeschool Voor de Kunsten (academia de bellas artes), la casa museo de Rembrandt, el Holland Experience 3D Movie Theatre, el Joods Historisch Museum, y la Zuiderkerk, también llamada la iglesia del sur (al fondo de la siguiente foto).



En el Plantage, situado un poco más al sur, están el Stadsschouwburg (teatro municipal), el Jardín Botánico (de los más antiguos de Europa), el Verzetsmuseum y el Artis Zoo entre otros.

Como llevábamos varios dias con un buen ritmo, decidimos cogernos un día más tranquilo para visitar el zoo.



Es el más antiguo de Europa y el cuarto más grande del mundo, y aunque por fuera no parece gran cosa, verlo entero con calma puede llevarte todo el día (abre de 10 a 18 horas).
Dispone de un pequeño planetario con fotografías tomadas por el Hubble, aviario, reptiles, mariposario, insectario, un acuario muy interesante, un edificio dedicado a a la geología y una sala con multitud de vitrinas dedicada a la evolución de las especies, además, claro está, de muchos animales.























El barrio de Jordaan quizá sea el menos conocido, pero no por ello menos interesante. El mayor encanto que tiene es el de pasear por el laberinto de sus calles y disfrutar de los patios ajardinados que veremos en muchos de sus rincones donde antiguamente se tendía la ropa a secar.



Es quizá una de las zonas menos bulliciosas de la ciudad, lo que invita a no romper esa calma. Algunos edificios son autenticas obras de arte.Puede visitarse el Woonbootmuseum o museo de las casas barco, así como varios mercados (de ropa, comida, música y antiguedades).



Parece ser que la moda de vivir en casas barco surgió tras la Segunda Guerra Mundial por la escasez de vivienda y la modernización de la flota holandesa, que dejó multitud de varcos vacíos. Sin embargo, lo que antaño fué una solución para abaratar costes, en la actualidad se ha convertido en un lujo que muy pocos se pueden permitir.












No entendí muy bien el tema pero parece ser que en el barrio hay devoción por cuatro cantantes muy conocidos allí (Johnny Jordaan, Tante Leen, Manke Nelis y Johnny Meyer), que además tienen sus estatuas en la calle Elandsgracht y que cantaban música popular holandesa, hasta el punto de que en septiembre se realiza un festival en memoria al primero de ellos en el que por la tarde la gente se reune en torno a la orquesta para cantar a coro sus canciones (el que tenga mucha curiosidad puede pinchar aquí para oirlo, eso sí, bajo su responsabilidad).



Por la noche la media de edad baja para reunir en torno a un grupo de música a la gente joven. Esto no difiere mucho de lo que conocemos aquí: mucha gente + mucho alcohol destilado + drogas + un recinto pequeño = multitud de policia a la espera de actuar.
Para los que busquen algo más de tranquilidad, si el tiempo lo permite se puede disfrutar de actuaciones en la calle.



La zona de canales o cinturón de canales es la más extensa de la ciudad, ya que rodea a esta de oeste a este.
Junto con el área medieval es la más turística y la que más ambiente, zonas de marcha, restaurantes, hoteles y tiendas tiene. Aunque habría que diferenciar entre la zona occidental, más tranquila y con más arte, y la meridional, donde se concentran las hordas de turistas.

Es imposible contar todo lo que puede verse por los canales sin que esto se haga eterno y no parezca la Lonely Planet. Lo mejor, como ocurre en toda Amsterdam, será perderse por sus calles y canales con un buen mapa en una mano y una buena guia en la otra, aunque destacaré algunas cosas.




























En la zona occidental:
Imprescindible la iglesia de Westerkerk, con la torre más alta de Amsterdam.























Típico pero para mi totalmente irrelevante: la casa de Anne frank. A partir de una novela se las han ingeniado para cobrar 8€ por mostrar las penurias y desgracias durante la represión de los Nazis.
La fachada de la casa no tiene nada interesante y está tapada, lo único que hace llamar la atención al extranjero sobre su ubicación es la larga cola de turistas y el cartel que se ve en la foto de abajo.



Hay muchos más museos, galerías y exposiciones (Theater Instituut Nederland, edificio Felix Meritis, Instituto holandés de arte visual, etc), por lo que habrá que elegir bién qué se quiere visitar.
Tengo que destacar la cafetería restaurante "De Doffer", en la calle Runstraat 12 [mapa]. Bocadillos exquisitos, buen trato y precio notablemente más bajo que en sitios más céntricos.



Si pasamos a la zona meridional de los canales, habría que empezar por la plaza Leidseplein [mapa]. Al ser punto de encuentro de multitud de tranvías, hace que sea fácil llegar a ella desde cualquier sitio de la ciudad. Aquí hay para todos los gustos: hamburgueserías, restaurantes de todo tipo y precios, bares, cafeterías, pubs, discotecas y por supuesto variedad de coffeshops. Los fines de semana suelen montar un escenario en el centro de la plaza donde tocan distintas bandas hasta bien entrada la noche.
















Cerca de Leidseplein se encuentra Max Euweplein [mapa], una plaza donde también podremos comer o tomarnos una cerveza. Aquí encontraremos el Hard Rock Cafe, el Comedy cafe, y la franquicia de un japones de un estilo que yo no he visto por España: el Wagamama.
En esta plaza también se encuentra el casino de Amsterdam.















Lo curioso de esta placita es que es el lugar de encuentro de los que quieren retarse al ajedrez. Cada uno se lleva su tablero pero hay uno pintado en el suelo y según van perdiendo, la gente pide la vez para ir retando al ganador. Es divertido ver alguna partida y observar como algún que otro jugador con los ojos demasiado rojos se devana los sesos en cada movimiento.












Llegados a este punto creo que debería hablar del tema del hachis y del "funcionamiento" de los coffeshops, que los hay de todos los tamaños y más o menos llamativos.




De todos es sabido que la marihuana y el hachis son legales en Amsterdam, y no se puede fumar en la calle. Esta restricción no se aplica demasiado en Amsterdam ya que hay mucho turista y es facil ver gente fumando por la calle, con la policia haciendo la vista gorda.
Sin embargo, en otras ciudades como La Haya, está muy penado fumar fuera de los sitios habilitados para ello y es castigado con fuertes multas. Además no es tan común ver coffeshops en cualquier calle y hay que ir a buscarlos expresamente.
Hay que aclarar que entrar a un coffeshop no implica necesariamente estar interesado en la marihuana. Puedes ir a tomar un café si lo que te interesa es "ver el ambiente".
A veces, al entrar puede haber dos cajas distintas, una para el servicio de cafetería y otra para sustancias más fuertes, aunque esto no siempre es así. Tienes a tu disposición una carta con todos los productos que te ofrecen: distintos tipos de marihuana y hachis, petardos ya liados y los famosos pastelitos (space cakes).
El precio suele andar por los 8€ el gramo de marihuana, unos 4€ el porro liado, y entre 4 y 6€ el pastelito o magdalena. Esto siempre dependerá de la clase de hierba que se compre.
El precio no es barato, pero supongo que de ahí el estado recaudará bastante y se supone que la mercancía es buena (no puedo dar mi opinión ahí, este blog también lo lee mi madre, je, je).
Lo que sí parece ser una buena experiencia son los pastelitos, pero hay que saber que se tiene entre manos y no excederse. Es recomendable tener el estómago lleno y empezar con poca cantidad (un cuarto o medio) porque no sabes la cantidad de "mantequilla" que lleva y porque ingerido notas los efectos de golpe y sobre la hora y media después. También es importante controlarse y que no entre el pánico, no ponerse ciego uno solo y si notas que la cosa se va un poco de madre, ingiere azucar, eso siempre ayuda. No sería el primero que acaba en los canales o en urgencias por un "mal viaje".



En los coffeshop hay un poco de todo, desde cincuentones solos poniendose finos, pasando por un "seudopintor" que con plastidecor pintaba circulitos y era capaz de fumarse tres canutos en media hora, parejas de novios, amigos jugando al ajedrez... pero lo que más abunda son los turistas poniendose ciegos.
También tengo que decir que para la cantidad de "fumaos" que había por la calle, no vi ningún jaleo en toda la semana.
Ahhhh, casi se me olvidaba. Lo paradójico del asunto es que en los coffeshop NO SE PUEDE FUMAR TABACO!!! ¿no es para cagarse?

Retomando la ruta por Amsterdam, volvemos a la plaza Leidseplein y desde allí subimos por Leidse street y tras cruzar cuatro canales llegamos al famoso mercado de las flores, muy frecuentado por los turistas (y carteristas), donde en principio los precios deberian de ser un poco más altos que en el resto de la ciudad, pero por lo que yo he podido comprobar, no siempre es así.























Si la comparación la hecemos con España, los precios son mucho más bajos. Depende del producto que queramos comprar, pero los tulipanes, que parece sea lo más típico, estaban por unos 3€ la decena. Las rosas costaban más aquí que en otras ciudades: en Amsterdam 20 rosas 7,5€, en La Haya 3€.














Había 100 elefantitos distribuidos por toda la ciudad pintados y decorados por distintos artistas y era divertido encontrarlos por los rincones más insospechados. Estos estaban junto al mercado.












Cerca del mercado de las flores podemos visitar la iglesia krijberg.



Hay muchas más cosas que visitar (museo fotográfico, el museo Van Loon, el Willet-Holthuysen...) pero una vez más, lo mejor es pasear y disfrutar de esas obras de ingeniería construidas para el tráfico de mercancias y que ayudan a controlar el nivel y evitar así inundaciones.












Por cierto, quizá sorprenda que los canales no desprendan olor. Esto es así porque están diseñados para que el agua circule, renovándose constantemente.

































Dentro del cinturón de canales encontraremos el centro histórico o casco medieval.
La plaza donde se ubican el Palacio Real y la Nieuwe Kerk (iglesia nueva).



El Monumento Nacional, en memoria a los caidos en la Segunda Guerra Mundial.



El edificio Magna Plaza, con su impresionante vestíbulo. Antiguamente edificio de correos y centro comercial en la actualidad.



La Galería de la Guardia Ciudadana.



El tranquilo patio del antiguo convento Begijnhof, con su iglesia inglesa y su capilla.














La Estación Central.



El museo de ciencias y tecnologia Nemo.



La iglesia de San Nicolás.



Las tiendas de la calle Kalverstraat con el frenesí de la gente comprando en ellas (según la Lonely Planet, es la calle más cara del Monopoli holandés) que nos lleva al Barrio Rojo.



Es el sumum del pecado, repleto de burdeles, sexshops y coffeshops y seguramente el barrio más concurrido.


































Pese a la mezcla de turistas, borrachos y chulos, es bastante seguro, aunque habrá que tener cuidado con la cartera y tener la precaución de no echar fotos directamente a los escaparates si no se quieren jaleos (motivo por el que todas mis fotos me han salido borrosas).























No deja de ser curioso como puedes pasear por sus estrechas calles mientras, desde los escaparates, señoritas ligeras de ropa no paran de echar los tejos tratando de seducir a todo el que pasa. Sin embargo el espectáculo me pareció fríbolo, asemejandose al "genero" que un carnicero pueda tener en su mostrador. Y no es una mera comparación ya que la mayoría de los burdeles tienen sus paredes alicatadas con azulejos blancos o negros, teniendo un espejo y en algunos casos una radio con la que poder mover las caderas a su son como única decoración. Si la cortina está echada, es que algún incauto ha caido en el embrujo de la seducción.























En pleno Barrio Rojo se encuentra la Oude Kerk (iglesia vieja). Es el edificio más antiguo de la ciudad y el sonido de su carrillón se hace oir mientras los paseantes "eligen" su mercancia a los pies de sus muros góticos.












Perteneciente aún a la zona Centrum, al norte de la ciudad se encuentra la zona de los muelles del este, lo que llaman las "islas de Borneo". Predomina la arquitectura moderna y hay un par de cosas que si disponemos de tiempo vale la pena visitar:




Scheepstimmermanstraat (ni de coña me lo hagas leer en voz alta) es un barrio de casas al pie del canal en las que se permitio a cada propietario elegir el diseño de su construcción, con la condición de no sobrepasar ciertas medidas. Esto dio lugar a una calle por lo menos colorida y curiosa.












Podemos pasar a la isla a través de dos puentes espectaculares diseñados por el arquitecto Adriaan Geuze. El más pequeño está preparado para bicicletas y el paso de minusválidos, mientras el más grande recibe el apodado anaconda por su serpenteo.























Cerca de aquí, en Funenkade 5 [mapa] podemos visitar el único molino que queda en Amsterdam, el molino Gooyer. En la actualidad es una vivienda privada.



Teniendo tiempo (Amsterdam se ve bien en tres o cuatro días), hay muchas excursiones que pueden hacerse.
Una de las imprescindibles sería La Haya (Den Haag como dirian los holandeses).
El ambiente es totalmente distinto, hay menos turismo y aunque Amsterdam es la capital de Holanda, La Haya sería el centro político y financiero.
Es donde se encuentran la mayoría de oficinas y embajadas, con barrios que integran una interesante mezcla de edificación antigua con ultramoderna.
La ciudad tiene un ambiente más distinguido, aunque no será la primera imagen que tendremos al bajar de la estación.



La haya tiene dos estaciones de tren, y la que nos toca viniendo de Amsterdam está a las afueras en lo que en principio parecería una zona un poco más abandonada y con un alto índice de inmigración.



No hay que desmoralizarse, basta con caminar por la avenida que se extiende frente a nosotros para poco a poco dejar atrás esta zona y trás cruzar un canal y atravesar el barrio chino, adentrarnos en el corazón de esta ciudad.



Una vez en el centro no nos costará mucho ubicarnos, la ciudad es pequeña y bastante manejable. Lo mejor será buscar una oficina de turismo y pedir un mapa de la zona.
Interesante para ver podría ser:
La zona comercial, con sus altos edificios modernos y la otra estación central del tren (supongo que será a esta estación donde lleguen los trenes internacionales).



Cerca de la zona de oficinas la Nieuwe Kerk.



Toda la zona centro, con calles repletas de tiendas,




La Royal Picture Gallery Mauritshuis, el Parlamento Holandes o Binnenhof,





























La zona que rodea el Escher Museum, con sus enormes árboles dando sombra. Al museo no entramos, porque aunque la obra de este extraño artista me parece interesante (sobre todo si de puzles se trata), no me parecio que de como para un museo.

El Palacio Noordeinde y algunas de las galerias de arte y exposiciones que por esas avenidas podremos ir viendo. En particular me encantó esta sobre fotografia:eckhart.
Aquí es posible encontrar bares con sus "Spanish tapas"



Y por supuesto La Corte Internacional de Justicia, ese tribunal de Naciones Unidas al que estamos deseando que manden a más de uno por las atrocidades cometidas y que en el fondo, no estoy tan convencido de su utilidad...




Para llegar hasta él hay que cruzar toda la ciudad y pasar por un barrio en la que encontraremos la mayoría de las embajadas.























Es curioso como es más complicado encontrar coffeshops en esta ciudad. Los hay, pero hay que buscarlos. Aquí no está tan bien visto y por supuesto nada de fumar hachís en la calle, La Haya tiene "aires" de ciudad distinguida y si te pilla la policia te impondrán una fuerte multa.















































En definitiva, aunque Amsterdam (y Holanda en general) no tiene el esplendor de Paris, ni el arte y la historia de Roma, ni el encanto de Praga, ni el ambientazo de Dublín, ni por supuesto la naturaleza exuberante de Islandia, es sin duda, la ciudad europea a la que me iria a vivir sin pensarlo dos veces. Espero haberos convencido con esta entrada (en especial a Jose y Lidia) de que al menos merece una visita y no solo por sus tópicos.

viernes 12 de junio de 2009

Irlanda: la isla esmeralda


Movido por la curiosidad de probarme en un ambiente 100% inglés y por la necesidad de mejorar mi nivel con este idioma, este año, por fin me decidí a salir al extranjero para estudiarlo (y de paso hacer un poco de "turismo fotográfico").
Barajé varias posibilidades: Australia y Nueva Zelanda pillaban un poco lejos para solo dos semanas (pero todo se andará), no me apetecía pasar por el "trauma" de los tediosos aeropuertos estadounidenses, Malta no la veo como una cultura típicamente sajona y no me apetecía nada aguantar la "flema inglesa".
Eso reducía mis posibilidades a Escocia e Irlanda. La tierra de los "Mac" me llama enormemente: bastas extensiones verdes, las High Lands, el lago y su monstruo y ese maravilloso whisky... pero me echaba para atrás la idea, que alguien me metió en la cabeza un día, de que no hay quien los entienda si no tienes un nivel un poquito alto. Así que, como Irlanda era otro de esos países que tenia en mente visitar, al final me decidí y di con mis huesos en la academia GCI (Galway Culture Institute).



Una de las primeras cosas que quiero decir antes de que te aburras y dejes de leer, es la muy grata sorpresa que me he llevado con algunas cosas: sabía que el país era increíblemente bonito por la cantidad de verde, pero esperaba una forma de vida muy similar a sus "primos" ingleses.
Nada más lejos de la verdad, tienen una alimentación muy variada, pudiendo encontrar gran cantidad de frutas y verduras en los supermercados a unos precios razonables ( también es verdad que más caro y de peor calidad que en España, pero eso es de comprender).
La gente es extraordinariamente amable. Pierden todo el tiempo que haga falta en ayudarte, son habladores y abiertos (más cuantas más cervezas hayan bebido), muy educados y bromean constantemente.
Aunque el tiempo no acompaña siempre y es muy cambiante, les gusta salir a la calle, disfrutar de los espectáculos que siempre se montan al aire libre y de la cantidad de artistas que demuestran su saber por las aceras. Es curioso que, en una ciudad como Galway, mucho más pequeña que algunas ciudades españolas, hubiera cuatro teatros y dos multicines.





Lo de tomar cervezas en Irlanda es una cultura, más aún si se piensa que en casi todos los pubs puede escucharse música en directo de grupos que realmente suenan muy bien y que todos son como los típicos que montan en España: todo en madera y muchas clases de cerveza para elegir.













La inmensa mayoria de las mujeres son muy guapas y esperan la más mínima excusa para salir de la forma más sexi posible a la calle,escotadas, con unos tacones muy altos y unas minifaldas en ocasiones increiblemente cortas. Además hay mucha tradición de celebrar despedidas de soltera en Galway. Para muestra algunas fotos:



















En verdad culturalmente son familiares muy lejanos de los ingleses, aunque comparten con ellos su abrumadora forma de beber.


















Por supuesto que, en solo dos semanas (con clases todos los días) no he podido ver todo lo que hubiera deseado y en esta entrada haré referencia solo a los sitios que he visitado: Galway, algo del area de Connemara, Inis Mor (la mayor de las Aran Islands) y por supuesto Dublín.
Aunque puedo hacerme una idea de como es el resto de la isla, es seguro que volveré a Irlanda para visitar sitios con los que me he quedado con muchas ganas: Belfast y la costa norte con sus acantilados y su "Calzada de los Gigantes", poblaciones de la costa este, Cork, etc...

Galway: Ciudad de las Tribus


En el siglo XII llegaron a estas tierras los primeros asentamientos normandos, lo que dio lugar a que en el siglo XVII el gobierno de la actual Galway y alrededores estuviera a cargo de 14 clanes (o tribus), que no eran más que las ricas y prosperas familias descendientes de estas colonias que se habían enriquecido con el prospero comercio y que dio lugar al sobrenombre que recibe Galway dee "City of the Tribes" o Ciudad de las Tribus, recordadas ahora con el nombre de 14 rotondas a lo largo de la ciudad.

Se puede llegar a Galway desde Dublín en avión, tren o autobús. Habiendo tenido bastante con dos vuelos en un mismo día y sabiendo que para coger el tren la combinación desde el aeropuerto es peor, elegí la tercera opción.
Hay al menos un par de compañías que hacen el recorrido. Citylink es la más barata si se va directo del aeropuerto a Galway y se reserva por internet pero el viaje tiene muchas paradas y se hace interminable. Yo me decidí por Gobus, salen cada hora, solo tienen una parada en Dublín y tarda unas tres horas y media. El autobús es cómodo, con conexión wifi gratis durante el trayecto. El precio del billete es de 10€ desde Dublín y de 15€ desde el aeropuerto.
Para cogerlo solo hay que cruzar el edificio con restaurantes de comida rápida que te encuentras nada más salir del aeropuerto y al final del aparcamiento te encontrarás con los autocares y un chaval que vende los billetes.
Esta fue la primera persona con la que "entablé conversación" en Irlanda y me sorprendió lo amable y paciente que fue con mi pésimo nivel del idioma. Creí haber dado con un "buen samaritano" acostumbrado a tratar con muchos "siux del inglés" pero más tarde pude comprobar que, en general, ese es el carácter del irlandés. Gente amigable, con curiosidad hacia el extranjero, a los que le gusta pasarlo bien y bromear y de los que muchos han estado en España o piensan hacerlo pronto, ya que un millón de irlandeses (uno de cada cuatro) viajan a España cada año.
Nada más salir de Dublín comprendes por que este país es conocido como "la isla esmeralda". En todo el trayecto (y estamos hablando de más de tres horas) no dejas de atravesar campos de pasto, abundante vegetación y ríos de aguas claras y buena pesca, aunque no deja de sorprender que para lo lluviosa que es la isla, no hay gran cantidad de bosques.















Al entrar en la ciudad llama la atención que no hay construcciones de más de tres alturas. La población rondará los 60000 habitantes (muchos más si contamos la cantidad de turistas y estudiantes) y, sin embargo, recorrer de punta a punta de la ciudad puede llevarnos más de dos horas (a excepción del centro, que es pequeño y se recorre en poco tiempo). Eso da una idea de la cantidad de viviendas unifamiliares que hay, la mayoría con unos jardines tan bien cuidados que hacen que la jardinería parezca deporte nacional.











La vida en Galway gira en torno a la Eyre Square, la mayoría de los hoteles están cerca de este magnífico parque donde la gente se reúne para beber, charlar o simplemente pasear.














Desde la plaza Eyre Square sale la calle St Williams en la que se encuentran las principales tiendas y en donde por las tardes, se llena de todo tipo de artistas (principalmente músicos) y de gente que va llenando las terrazas de los restaurantes y pubs.



































Fue en uno de estos pubs donde tomé contacto con mi primera cerveza



No dejó de llamar mi atención durante las dos semanas que estuve allí, lo limpias que estaban las calles y lo bien decoradas y lo bien decoradas y cuidadas que estaban las fachadas de las tiendas.










































Esta calle también es el centro de la fiesta por la noche, y en ella y sus alrededores están algunos de los pubs más míticos como el King´s Head...



...o el Quays. Este es pub de día y club de noche (denominación que les da derecho a abrir hasta más tarde).



Si seguimos por la calle St Williams hasta el final llegaremos al puente sobre el rio Gaillimh.



Río rocoso o "Gaillimh" en gaélico, sería según la Wikipedia, la palabra que habría dado nombre a la ciudad.
Aquí la gente aprovecha para sentarse en la rivera a charlar mientras observan los cisnes.



También podemos encontrar en la desembocadura el Arco de España, en memoria a las buenas relaciones comerciales que hubo entre este país y Galway.
Es un buen sitio para disfrutar de una bonita puesta de sol con una cerveza.





Remontando el rio disfrutaremos de un agradable paseo



Hay más restaurantes, parques y hoteles b&b muy cuidados hasta que lleguemos a la catedral consagrada a Sán Nicolás, de la que desgraciadamente no tengo fotos.



Cruzamos el puente dejando atrás el centro de la ciudad para adentrarnos en Salthill. Aquí veremos más zonas residenciales y podremos pasear por la costa y, si el tiempo acompaña (y somos lo suficientemente valientes), hasta darnos un baño en pleno Atlántico.







La academia está junto a la playa, con vistas al mar desde las clases.



Un poco más adelante está el acuario. No parece gran cosa pero no lo pude comprobar porque estaba cerrado.



En la calle detrás del acuario podemos encontrar más pubs (si hay algo que no escasea en Galway son pubs). Hay uno en particular, el O´cconnors.



Totalmente decorado con trastos viejos y que como la mayoría, tiene música en directo por las noches, haciéndolo muy acogedor.



El apartamento en el que pasé las dos semanas estaba un poco alejado, a media hora del centro y de la academia, pero era una zona muy tranquila, cerca del hospital y con un supermercado a dos minutos, en el que si no llevabas tus propias bolsas te las cobraban (en España no tardarán en hacer lo mismo por normativa europea).
Estaba bastante bien, era una buhardilla relativamente nueva, toda de madera y bien cuidada.



Tengo que hacer mención a los jueves, ya que es el día en el que se realizan carreras de perros (greyhound racing) y a las que muchos irlandeses acuden para apostar en ellas.
Ese es el motivo de que no esté permitido hacer fotos pero bueno, no pude resistirme...



Connemara: los descendientes del mar


Aunque mi visita se limitó a unas pocas horas en autobus, no pude dejar de maravillarme por las posibilidades que Connemara tiene.
El nombre proviene (siempre según la Wikipedia) de una ramificación de uno de los grupos tribales que tenian asentamientos junto al mar.



Comprendiendo casi toda la península al oeste de Galway, merece la pena tomarse tiempo para recorrer la zona sin prisas, ya que es un área extensa repleta de rios, lagos y montañas que invitan a pasear con calma.



Lo ideal seria disponer de coche para disfrutar de cada rincón que vamos encontrando ya que el servicio de autobuses es un poco deficitario y no lleva a todas partes.




En la zona occidental de Irlanda y más particularmente en Connemara, es muy común encontrar gente que hable Gaelico, idioma que deriva del Celta.
La actividad más común es la ganaderia y aunque la comarca es muy visitada, es uno de esos lugares en los que parece que el tiempo se detenga.


El cine ha elegido varias veces escenarios irlandeses para sus decorados, pero fue en Connemara, en Cong y sus alrededores donde se rodó la mítica "el hombre tranquilo" (the quiet man), de John Ford, con una de las peleas más famosas y clásicas del septimo arte.




Según nos acercamos a la costa, las desembocaduras de los ríos se confunden con el mar en los fiordos en los que se cultivan mejillones (no hacia más que oír la palabra mussel, se cultivan mussel, son muy típicos los mussel, aquí se come mucho mussel... hasta que conseguí enterarme de lo que era).



La excursión incluía la visita a la Abadia de Kylemore (incluir es un decir, seria más exacto que el autobús te deja allí y tu pagas la entrada).
La abadia está cerca del parque natural de Connemara (que por supuesto, en viaje organizado no ves) y merece una visita. Tras ser la residencia (por poco tiempo) de su constructor Mitchel Henry ha llegado a ser convento benedictino, siendo en la actualidad un internado para mujeres.




Aunque no todo está abierto al público, lo principal que se puede ver es el castillo de Kylemore que solo tiene unas salas abiertas,







El jardín victoriano, que despues de ver Versalles, Aranjuez o la Granja de San Ildefonso entre otros, pues no es nada del otro mundo,





La iglesia neogótica, replica en pequeño de la catedral de Norwich, hecha en marmol verde, en un principio para que descansaran los restos de Margaret, esposa de Mitchel Henry, pero que posteriormente acabarian en el pequeño mausoleo que hay más alante,



El exterior...




















... y el interior



















Y el lago y los bosques de alrededor, donde abunda la fauna autoctona de esta zona.










Desde la abadia ya ibamos a tomar rumbo Galway pasando por más rios



Y visitando algunos pueblos con construcciones típicas

Dublín: el culto al bar


Pudo deberse a que era sábado, o a que salió un día soleado y de buena temperatura, o a las dos cosas. El caso es que si algo me sorprendio y llamó la atención de Dublín es la vida que tiene, la cantidad de gente que pasea por sus calles y el ambientazo cultural que hay.
Hay ciudades que cuando las conoces enganchan por su encanto arquitectónico (París, Roma...) pero Dublín no tuvo esa influencia en mi. Bien es verdad que tiene zonas muy bonitas, sobre todo el área medieval, pero lo mejor de esta ciudad es pasear por sus calles principales y parques y disfrutar del ambiente y de una buena cerveza en Temple bar, Ya que aunque tiene construcciones que merecen la pena ser visitados, me dio la sensación de estar en una ciudad que ha pasado una época bastante decadente,con edificios muy abandonados y sucios y antiguos barrios marginales con un alto índice de paro y que ahora, resurge de sus cenizas.

Empezamos la ruta en Eden Quay, que es donde nos dejó el autobús y nos dirigimos hacia O´connell St, una de las arterias principales.



La oficina de correos en la foto de la izquierda y el monumento a Partnell a la derecha.



Detalle del reloj de Clery´s department store.


Y "the spire (aguja) of Dublín" o Monument of light.


El Rotunda Maternity Hospital, de 1757.


Y el monumento a Daniel O´connell.

Seguimos recto,dejando atrás el monumento a Partnell y a la izquierda el Gate theatre (que en ese momento alojaba la exposición "bodies the exhibition") para entrar en la calle Parnell square.



En esta calle pude sacar alguna foto de las típicas puertas...




También puede verse la iglesia de St Frederick con el permiso de los autobuses...













Y siguiendo recto, tomando Blessington st, llegamos al parque Blessington Basin, junto al que se encontraba nuestro albergue: Celts house, que no era para tirar coetes pero estaba limpio...

Perpendicular a O´connell street están las peatonales Earl St y Henry st, divididas por el "spire" y con muchas tiendas, centros comerciales y mercados.


La estatua del escritor James Joice.


Earl Street y mercado en Moore Street.


Fachadas muy pintorescas y el edificio de los almacenes Arnotts, lo más parecido a nuestro Corte Inglés...


Mujeres vendiendo fresas en carritos de niños y la iglesia se St Mary´s


Una cafetería y una farmacia muy llamativas...


Bajando el río llegamos al antiguo edificio de la aduana, sede hoy de un ministerio, The Custom house, junto al puente de hierro de la linea de ferrocarril.





Cruzamos el río por el puente O´connel (desde donde está sacada la foto de la cabecera de esta entrada) y deambulamos por distintas calles y avenidas.


No podía faltar un cartel Guiness en Westmoreland street.


El mítico Palace bar, en fleet street, donde solía escribir un tal Brian O´Nolan sus libros y artículos.
Por fuera...


Y por dentro.

En Westmoreland St tambi.en nos encontramos el trinity College



Enlazamos con la peatonal Grafton Street, donde me encontré una protesta delante de una peletería...



Esta calle está plagada de edificios llamativos, tiendas de lujo, restaurantes y artistas callejeros.




























Continuamos por St. Stephen´s green north



Y giramos por Upper Merrion Street buscando el parque Merrion Square, donde habia montada una fiesta enfocada a niños con magos, musicos, cuenta cuentos, payasos, etc. y donde nosotros habiamos quedado con unas amigas de Isabel, una compañera de clase.



El parque es muy bonito, con un ligero toque a Alicia en el país de las Maravillas e invita a sentarse y descansar. Al cabo de un rato seguimos el paseo en dirección al "área medieval".

Empezamos con la iglesia de Sant Andrew, en la calle del mismo nombre [mapa], donde actualmente está ubicado el centro de turismo de Dublín.



El castillo de Dublín, del que no tengo fotos, la catedral de la Santísima Trinidad de Dublín,o Christ Churc, la más antigua de las dos catedrales que hay en la ciudad.




La iglesia San Agustín y Sant John







La iglesia de Sant Audoens, una de las mas viejas de Irlanda, motivo por el cual está un poco hecha polvo. Se dice que tiene las campanas más antiguas de todo el país.



Y como no, la Catedral de St Patrick



Estaba siendo una jornada muy larga y ya iba siendo hora de visitar lo que realmente me atraia de Dublín: El Temple Bar.

Es la zona de Dublín con más bares por metro cuadrado, con muchísimo ambiente por las calles, tanto por los artistas que están en la calle (músicos, malabaristas, payasos, magos, etc) como por la cantidad de turistas y peatones que transitan.

Pongo alguna foto de alguas de las personas que se ganan la vida en la calle














y de los innumerables bares













































Y por supuesto el mítico Temple Bar por dentro y por fuera.



Junto a este pub estaban los chicos de Informe Semanal grabando un reportaje sobre el Instituto Cervantes por su 18 aniversario. Lo que yo no esperaba era que cuando lo viera por la tele de vuelta a España iba a tener mi "segundo y medio de gloria". Cuelgo la prueba de mi paso por la ciudad, ¿donde está Wally?...

video

Inishmore: la mayor de las Aran


Las Aran Islands se encuentran frente a la bahía de Galway y están compuestas por tres islas: Inishmore, Inishmaan y la menor Inisheer.
La forma de llegar a ellas es, o bien en avioneta (compañía Aer Arann), o en ferry.
Como lo de volar no es lo mio siempre que haya alternativa, cogí un autobús desde Galway a Ros a Mhíl, que es desde donde salen los ferris de la compañía "island ferries".



El trayecto en autobús es de aproximadamente una hora, igual que el del ferry y el precio de ambas cosas, ida y vuelta no llega a 30€.












El barco atraca en Kilronan, principal pueblo de la isla, y en el que vive la mayoria de la gente, que en su totalidad no llega a 1000 habitantes. Sin embargo, para lo que en principio ofrece la isla, la visita bastante gente.














Lo primero que te asalta nada mas desembarcar es una "jauria" de gente para alquilarte una bicicleta o darte una vuelta en mini bus. Lo mejor es la primera opción (siempre que no te importe pedalear), pero conviene no apresurarse y ver las opciones de todas las tiendas de alquiler. Por 8 euros tienes bici y casco para todo el día. Deberás dejar una señal de 12€ por si pierdes (o "te pierden") la bici.



Una de las primeras cosas en las que te fijas es que para la cantidad de turistas que tiene la isla, la señalización es muy mala, casi inexistente. Esto me hizo perder bastante tiempo, porque aunque la isla es muy pequeña, los sitios de interes hay que ir a buscarlos y no vienen señalizados, y acabé el día un poco frustado por no haber encontrado un par de cosas en las que estaba muy interesado.
Me tomé el pedaleo con mucha calma, no tenía prisa por llegar a ningún sitio y tras alquilar la bici y atravesar Kilronan cogí el camino (casi escondido) hacia la derecha que bordea la costa norte.


























La primera parada que realicé la aproveché para comer unos sandwiches que había llevado mientras buscaba las focas de la colonia que me marcaba el mapa. Gracias al tele de la cámara pude verlas y, aunque cuesta distinguirla, fotografiar una.












La subsistencia de esta gente se basa en el ganado y se puede comprobar durante todo el pedaleo.


































Seguí el camino en busca de una playa de arena que venia marcada en el mapa y vi a un lado de la carretera unas pilas de piedras que ya había visto en Islandia. Allí se amontonaban en memoria a los duendes y supongo que aquí tendrá un significado parecido, ya que esta gente tambien cree mucho en duendes, hadas trolls y cosas por el estilo.












La playa era muy pequeña pero no dejaba de resultar curioso que entre tanta costa rocosa y acantilada apareciera con su arena blanca. Una buena escusa para no bañarse en estas gélidas aguas es no llevar bañador...



Lo que más me interesaba de la isla eran sus acantilados, y entre todos los que había elegí unos al sur de la isla con la intención de encontrar también el castillo negro o Dún Dúchathair ( the Black fort).
Buscando el camino me encontré con Teampall Bheanáin, una de las iglesias más pequeñas del mundo y creo que la más pequeña de Europa. Construida en el siglo VII y tan lejos que no va ni Dios.



Me costó una eternidad encontrar el camino a los acantilados, ya que no había señalización y era todo de piedras y el Black fort aún lo estoy buscando.












Llegué arriba un poco mosqueado pero en cuanto vi las vistas que había desde allí y de las que pude disfrutar en completa soledad, se me olvidó todo lo que había sufrido para llegar.
























Lo más parecido que vi al Black fort es esto, aún no sé si era o no.



La isla merece la pena visitarla aunque solo sea para tener unos ratos tranquilos y disfrutar de los paisajes.












martes 26 de mayo de 2009

Instinto cazador...

Como se puede ver en la foto, pillé in fraganti a mi perra en el momento de acechar a una presa [...]



Cámara: Canon EOS 400 D
Objetivo: Canon macro EF 50 mm
Sensivilidad: ISO 100
Abertura: f/2,5
Exposición: 1/200

martes 12 de mayo de 2009

De safari... en mi terraza

Fotos tomadas en mi terraza en una cala que acaba de crecer.


Cámara: Canon EOS 400 D
Objetivo: Canon macro EF 50 mm
Sensivilidad: ISO 100
Abertura: f/3,2
Exposición: 1/1600



Cámara: Canon EOS 400 D
Objetivo: Canon macro EF 50 mm
Sensivilidad: ISO 100
Abertura: f/3,2
Exposición: 1/1600

lunes 11 de mayo de 2009

Una de flores

Jugando un poco con la cámara y el macro EF 50mm de Canon tomé este primer plano, cerrando mucho la profundidad de campo.



Cámara: Canon EOS 400 D
Objetivo: Canon macro EF 50 mm
Sensivilidad: ISO 100
Abertura: f/2,5
Exposición: 1/500

miércoles 6 de mayo de 2009

El angel

En la Plaza de la Hierba, junto a la Plaza Mayor de Castellón, nos podemos encontrar con la estatua de un angel pegada a una de las paredes de la concatedral.
Siempre me pareció una figura mal ubicada y un poco lóbrega, de ahí que decidiera un tratamiento a blanco y negro...



Cámara: Canon EOS 400 D
Objetivo: Canon EFS 18-55 mm
Sensivilidad: ISO 200
Abertura: f/22
Exposición: Varias (composición HDR)

miércoles 8 de abril de 2009

Pongamos que hablo de Madrid...


Era algo que tenía pendiente hace mucho tiempo: allá donde voy me acompaña siempre una cámara de fotos y sin embargo, aunque ya no vivo en ella, de la ciudad que me vio nacer y crecer aún no había sacado ningún reportaje más o menos amplio.
Esta Semana Santa decidí ponerle remedio y aprovechando que me hicieron "guia oficial" durante unos días, recorrí los rincones más típicos de la capital con mi Canon colgada.

Me resultaría imposible poner en el blog todas las fotos de lo que me gusta de Madrid, así que he tenido que hacer una selección (bastante amplia, eso sí) y aunque se que me dejo cosas en el tintero (de dentro de la ciudad y de los alrededores), siempre me queda la opción de subir nuevas entradas.

Era imposible comenzar este pequeño tour sin empezar por la Plaza de la Cibeles [mapa], Diosa de la fertilidad, representativa de tantas cosas de la ciudad (y no solo del triunfo de los madridistas). Protegida por el bando Republicano con ladrillos y sacos durante la Guerra Civil para evitarle destrozos, su "no pasaran" y el alzamiento del pueblo de Madrid en contra de los franceses.



El Edificio de Correos [mapa], actualmente sede de la Alcaldía de Madrid.






El Palacio de Linares [mapa], actualmente sede de la Casa de América. Estuvo olvidado durante mucho tiempo hasta que en 1990 se dieron unos "extraños" fenómenos paranormales con psicofonias incluidas. Se demostró que fué un fraude pero sirvió para centrar la atención y que se rehabilitara.


Desde la Plaza Cibeles y encarando la Calle de Alcalá tenemos el bonito edificio del Banco de España [mapa].














En la división de la calle de Alcalá con la Gran Via está el Edificio Metrópolis [mapa], construido entre 1907 y 1910 para la compañia de seguros La Unión y el Fenix, al que pertenecio hasta que en 1975 fué vendido a su actual dueño: la aseguradora Metrópolis. A partir de ese año se cambio la escultura de la anterior aseguradora, el Fenix que coronaba el edificio, por la Victoria alada del escultor Federico Coullaut.



























Dejando de lado la Calle de Alcalá y el Edificio Metrópolis, nos adentramos en la Gran Via, uno de los principales centros comerciales y de ocio de la Capital.



La avenida tal y como se la conoce hoy tiene más de 1300m de largo y 25m de anchura y data de principios del siglo XX. Fué diseñada originálmente por José López Sallaberry y Francisco Octavio Palacios.
Tiene un sin fin de edificios emblemáticos, entre ellos el Edificio Telefónica [mapa], diseñado por Ignacio de Cárdenas



En la Plaza de Callao [mapa] puede verse la ya carismática publicidad en el Edificio Capitol.


Desde la plaza de Callao terminamos de recorrer el último tramo de Gran Vía para desembocar en la Plaza de España [mapa]. En la plaza están el Edificio de España y la Torre de Madrid y en el centro la fuente dedicada a Miguel de Cervantes.























A poca distancia de la Plaza de España, en el Parque del Oeste [mapa] se encuentra El Templo de Debod, regalo del gobierno de Egipto. Con una antiguedad de 2200 años sigue causando una sensación mágica al anochecer.



Desde Callao o continuando por la Calle de Alcalá desde Cibeles se llega a La puerta del Sol [mapa], En estas fechas la plaza luce poco porque está en obras debido al nuevo intercambiador metro-renfe que se está haciendo.

En la plaza podemos descubrir el kilómetro cero del que parten todas las carreteras de España y el reloj de la Casa de Correos, que tantas uvas nos ha marcado con sus campanadas. Actualmente, en este edificio se encuentra la sede de la presidencia de la Comunidad de Madrid.
























También podemos ver la estatua del Oso y el Madroño que es parte del escudo de la ciudad.














De Sol parten calles muy conocidas y castizas, la Montera [mapa] seguro que es una de las más oidas por su "intachable reputación"...



Desde Sol podemos pasear por la calle del Arenal [mapa] en dirección al Teatro Real (también en obras)[mapa]







En la Calle del Arenal se encuentra la Iglésia de San Ginés







Caminando por detrás del Teatro Real llegamos a la Plaza de Oriente y al Palacio Real [mapa].

Rodean el Palacio los Jardines de Lepanto y del Cabo Noval al este, de las Vistillas al sur, de Sabatini al norte y los Jardines del Campo del Moro al oeste.


















Pegado al palacio se encuentra La Catedral de la Almudena, que aunque hay que reconocer que no es una de las más bonitas de España, tampoco merecia que la deslucieran tanto con esas pinturas de Kiko Argüello... o al menos es mi opinión.















Cerca del Palacio Real, bajando por la Cuesta de San Vicente se encuentra la plaza de Principe Pío [mapa], con la Estación del Norte y la Puerte de San Vicente.
















Desde la Almudena y encarando la Calle Mayor dirección Sol otra vez dejamos a la derecha la Plaza de la Villa [mapa] (foto de abajo), antigua sede del Ayuntamiento.



Antes de llegar a Sol encontraremos varias entradas a La Plaza Mayor [mapa], otra de mis favoritas...

Bocadillo de calamares y una cañaaaaa... es lo que más se oye dentro de los muchos restaurantes que rodean la plaza. El ambiente es muy ameno, siempre hay pintores y animadores. Los domingos por la mañana la plaza es rodeada por vendedores de monedas y sellos antiguos.













Volviendo a Cibeles y subiendo en dirección contraria a Sol y Gran Via, nos encontramos con La Puerta de Alcalá, en la Plaza de la Independencia [mapa]. Mandada construir por Carlos III y obra del arquitecto Francisco de Sabatini, al que se le deben numerosas obras en la ciudad.



Desde la Plaza de la Independencia podemos acceder al Parque del Buen Retiro, uno de los pulmones de Madrid. También se puede acceder por la cuesta del Moyano, foto de la izquierda [mapa] para poder pasear entre las casetas de libreros en la feria permanente.

Muchas de las actividades que pueden hacerse las tenemos en este enlace.














Hay muchos monumentos que merecen mención en el parque y bien merece una entrada exclusiva en el blog, pero nombraré alguno de ellos: la puerta de Felipe IV, el estanque de las Campanillas, el monumento a Alfonso XII (foto de ariba a la derecha), la fuente de los galápagos, la vaquería, la casita del pescador, el antiguo zoo, el palacio de cristal, la fuente de la alcachofa, los distintos jardines y edificios que rodean el parque... pero si hay uno que siempre me ha fascinado es la estatua en bronce Del Ángel Caído [mapa], realizada por Ricardo Bellver.

Se tiene la la falsa creencia de que es la única estatua dedicada a Satanás, pero en realidad está inspirada en unos versos de El Paraiso Perdido (John Milton). Lo que si parece cierto es que está a una cota sobre el nivel del mar de 666.
























En los alrededores del Parque del Retiro podemos ver la iglesia de los Jerónimos (abajo a la izquierda) [mapa], el Real jardín botánico [mapa] y el Museo del Prado [mapa](abajo a la derecha).













Una buena práctica para todo aquel que venga de visita a Madrid es bajar andando toda la Castellana desde Plaza de Castilla hasta Atocha, pero si no tienes ganas de andar los 6 Kms que separan esas dos glorietas, siempre puedes coger el autobus nº27 de la EMT o seguir leyendo para hacerte una idea de algunas de las cosas que podrás ver.
En Plaza de Castilla [mapa] podemos ver las Torres Kio, también llamadas las puertas de Europa y a lo lejos se aprecian las torres del complejo Bussines Area, las más altas de España y que con sus cuatro torres: Caja Madrid (250m), Sacyr Vallehermoso (236m), la de Cristal (250m) y Torre espacio (236) parezca que quieran hacer bueno el dicho "de Madrid al Cielo".















Bajamos Castellana, cruzamos la Plaza de Cuzco y llegamos a la Plaza de Lima [mapa].
Aquí se encuentra el Estadio Santiago Bernabeu (foto del centro), el palacio de congresos y exposiciones (foto derecha) y el complejo empresarial AZCA (foto izquierda), donde estaba la Torre Windsor antes de su destrucción por un incendio en 2005.


De todos los rascacielos del complejo empresarial, a destacar la Torre Europa, con 121 m de altura.


Dejamos atrás la Plaza de Lima para llegar a Nuevos Ministerios [mapa] El edificio principal, que alberga varios ministerios y en el centro hay unos jardines y algunas fuentes, esta basado en la misma arquitectura del Monasterio de El Escorial.
En frente de los ministerios se encuentra la Escuela de Ingeniería Técnica Superior de Industriales y el Museo Nacional de Ciencias Naturales.
A los pies de la cima donde se encuentran estos edificios está la estatua ecuestre de Isabel La Católica.














El siguiente destino será la Plaza de Colón, cruzando la plaza del Marques de Duero (cruce Castellana con María de Molina) y la glorieta de Emilio Castelar.
Un poco antes de llegar a Colón nos encontramos con el edificio Centro comercial ABC Serrano [mapa], que tiene una construcción muy típica en algunas construcciones de Madrid, llamado arte Neomudejar, de ladrillo visto sobre estructura metálica (la Plaza de Las Ventas es del mismo estilo) que se puso muy de moda en la capital a finales del siglo XIX.


Llegamos a la Plaza de Colón [mapa]. No entiendo muy bien que hace una bandera de ese tamaño ondeando en una de las plazas mas bonitas y significativas de Madrid. Creo que la puso Alvarez del Manzano en un alarde de patriotismo y ahí se ha quedado sin tener mucho sentido... el caso es que ahí sigue como se ve en la foto.
En esta plaza se encuentra el museo de cera y en el cruce de la calle Goya con Serrano el Museo Arqueológico Nacional [mapa].

























Junto a la plaza de Colón se encuentra la Biblioteca Nacional [mapa], compartiendo edificio con el museo Arqueológico. Se calcula que tiene mas de 20 millones de documentos (libros,folletos,grabados, etc). En la fachada nos encontramos las estatuas de Alfonso X el Sabio, de San Isidro, de Antonio de Nebrija, de Luís Vives, la de Lope de Vega, y la de Miguel de Cervantes.




Frente a la Biblioteca Nacional y al otro lado de la Castellana (este tramo coge el nombre de Paseo de Recoletos) se encuentra el emblemático Café Gijón [mapa].
Es uno de los más claros ejemplos de como vivir de reminiscencias del pasado. En este café, fundado en 1888, se han reunido a lo largo de su historia numerosos literatos e intelectuales para hablar de sus obras y de la cultura. Esto se hizo más patente despues de la Guerra Civil.
En la actualidad vive de los incautos (sobre todo turistas) que entran a pedir un café por el que pagarán cerca de los 3€ (y no hablo de pedirlo en la terraza, que siempre es más caro) y es de los peores que he tomado. El trato de los camareros quiere ser tan correcto que raya la antipatia y su mirada de prepotencia no deja indiferente. Como he dicho antes, lo mejor de este café es saber su historia, pasar por delante para ver su escueta decoración y pasar de largo para disfrutar de un café en cualquier otra parte. Por si interesa este es el link de su web oficial (hay que ser cutre para hasta ahí tener publicidad).















Al caminar por el Paseo de Recoletos nos encontramos varias estatuas, jardines y fuentes que en primavera hacen muy agradable el paseo.


Terminado el tramo de Recoletos llegamos a la plaza de la Cibeles, de la que ya he hablado y seguimos caminando Castellana abajo por el tramo de Paseo del Prado. Justo antes de llegar a Neptuno veremos a la derecha el Museo Thyssen-Bornemisza [mapa]. Todo el paseo estaba plantado de tulipanes.





La proxima glorieta que nos cruzamos es la de Cánovas del Castillo [mapa], donde esta la famosa Fuente deNeptuno, lugar de encuentro de los seguidores del Atlético de Madrid.















Desde la Plaza de Neptuno y subiendo por la Plaza de las Cortes llegamos al Congreso de los Diputados [mapa].



Seguimos bajando por el Paseo del Prado, de frente ya podemos ver la estación de Atocha, a la izquierda el Museo del Prado seguido por el Real Jardín Botánico y a la derecha nos encontramos con el Edificio Caixa Forum [mapa], creado en 2008 de construcción moderna y que alberga exposiciones temporales a lo largo de todo el año. En el exterior tiene un pequeño jardín colgante.
Este edificio se encuentra en pleno barrio de las letras, nombre que coge de la cantidad de escritores que vivieron por aquí en los siglos XVI y XVII. Siempre ha sido un barrio muy animado pero parece que en los últimos años, se ha puesto aún más de moda.
Imprescindible subir por la calle Huertas hasta la Plaza de Santa Ana [mapa] y tomarse una cervecita en cualquiera de sus bares. El restaurante Los rotos [mapa] es un buen sitio para comer algo rápido.



La escalera de acceso al primer piso es toda de acero inoxidable.

























Ya en la Plaza Atocha [mapa], vale la pena echar un vistazo alrededor ya que cerca se encuentra el edificio del Ministerio de Agricultura (foto de abajo), el Museo de Arte Reina Sofia y el antiguo Observatorio Astronómico Nacional.













Vale la pena entrar en la Estación de Atocha, ya que tanto la arquitectura como el jardín que se ha construido dentro son dignos de ver.
Fué inagurada en el siglo XIX y es la estación de tren que más pasajeros ve pasar diariamente de toda España y el mayor complejo ferroviario del país.















Consciente de muchos sitios que me he dejado en el tintero (El Rastro, La Casa de Campo, multitud de barrios pintorescos y castizos, la Dehesa de la Villa, Moncloa, Ciudad Universitaria, y un larguísimo etc), la estación es el final de este pequeño homenaje a MI CIUDAD y hago mia la frase de mi admirado Joaquín Sabina en la canción que he posteado más abajo:
Yo me bajo en Atocha, Yo me quedo en Madrid


sábado 14 de febrero de 2009

Roma: La Ciudad Eterna


"La perfecta libertad no existe. El hombre debe saber bien en qué mundo vive. Y en este momento, el mundo es Roma". (Pomcio Pilatos en Ben Hur)

Roma fue capital de uno de los mayores imperios del mundo y ha guardado hasta nuestros días parte de ese esplendor pasado. Cuna de numerosas celebridades y artistas y con una larga historia cultural y arquitectónica, no se puede dejar pasar la oportunidad de pasear por sus calles y disfrutar del ambiente de La Ciudad Eterna.
Antes de narrar el viaje voy a dar algunos datos que puedan ser útiles: La forma más rápida y cómoda de viajar a Roma es en avión. Hay dos aeropuertos, el de Ciampino y el Fiumicino, siendo el segundo el más importante y donde más compañias operan (Fiumicino es el nombre en italiano de Leonardo).
El precio del vuelo depende de la compañía con la que contratemos y de la época del año, siendo mas caro en primavera y en verano. Puede oscilar entre unos 30€ y unos 400€. El tiempo de vuelo desde Madrid es de unas 2 horas.
Desde Fiumicino hay unos 30 Kms hasta Roma, aunque está muy bien comunicado, pudiendo coger autobús, metro o tren.
El autobús cuesta unos 5 € pero tarda bastante en llegar. Si cogemos el metro hay que tener muy claro en que parada bajarnos porque lo más seguro es que tengamos que hacer algún transbordo. Sin duda la opción más cómoda es la del tren expreso Leonardo (sí, el mismo nombre que el aeropuerto, desde luego muy originales no han sido...). En 35 minutos nos dejará en la estación de Termini y desde ahí podremos combinar cualquier transporte hasta nuestro hotel. También es la opción más cara ya que el billete cuesta 11 € por persona, aunque si se quiere uno arriesgar a no pagar, lo más seguro es que no se encuentre al revisor en todo el viaje. Esto será tónica general en la mayoría del transporte publico en toda Roma, nadie paga el autobús y el conductor se limita a eso, a conducir y no a pedir billetes, pudiendo montar por todas las puertas en las paradas.
Desde luego, yo no estaba dispuesto a sufragar los gastos del transporte que generan todos los romanos, así que el billete que compramos el primer día nos valió para 5 días y no dimos con un solo revisor en todo ese tiempo...
En la estación de Termini se concentran una gran cantidad de hoteles de todos los precios ya que desde aquí tendremos toda la ciudad muy a mano. Es el punto donde confluye todo el transporte publico y la mayoría de lineas de autobús a los sitios más turísticos salen de aquí.
No deja de ser la zona de una estación, con lo que no hay que asustarse por la cantidad de mendicidad que se verá por los alrededores. La zona es totalmente segura, contando siempre con tener mucho cuidado con el equipaje y la cartera, pero esto hay que hacerlo extensible a toda la ciudad (y tal y como están las cosas a todo el mundo). En Roma es poco probable que suframos un atraco, pero si no tenemos un mínimo de cuidado, la cartera nos "desaparecerá" en poco tiempo. Estas precauciones se hacen más importantes en las zonas turísticas y en los autobuses, sobre todo en el 40 y el 64.
Para leer más sobre la seguridad en Roma puedes hacerlo en este enlace, aunque no hay que obsesionarse con el tema.
Los hoteles en Roma son caros y bastante malos, por lo que no es mala idea buscarse alguna alternativa como los bed and breakfast.
Hay muchos alojamientos de este tipo en la ciudad, pero quizá sea en la zona de Termini donde más podamos encontrar. Seguramente esto, unido a la proximidad del transporte sea lo que haya hecho tan famosa a esta zona en los últimos tiempos.
No se me puede olvidar darle las gracias a Santi desde aquí, ya que fue él quién me paso la información inicial para este viaje y el que me dio el nombre del bed and breakfast donde nos alojamos ya que había hecho de conejillo de indias unos meses antes.

Roma es una ciudad un poco cara y se paga por todo, menos por ir a los baños, como ocurre en París o Praga (claro que tal y como están de asquerosos solo faltaba que cobraran por mear…). Para hacerse una idea de los precios pondré algunos ejemplos:
- Billete sencillo de metro de un solo viaje 1 €, el de 1 día hasta las 24h 4 €, el de 3 días 11 €
(para más información pincha aquí).
- Precio de un hotel NORMALITO de 2 ó 3 estrellas entre 100 y 150 € por noche y habitación (los bed&breakfast son bastante más económicos).
- Una caña de cerveza sobre 5 € (haz cuentas a cuanto te sale la borrachera según las cervezas que aguante tu cuerpo).
- Alcachofas entre 1.8 y 2.5 € la UNIDAD (Sí, ya se que no vas a ir a Roma a comprar alcachofas pero así puedes comparar).
- Plato de pasta sobre los 7 € (solo un plato, súmale un primero, algo de picar y el postre). Aunque pueden llegar a clavarte 16€ por un plato de macarrones (¿verdad Mauri?)- Helado con 3 bolas entre los 4 y los 7 € (eso sí, están muy buenos).













- Capuccino entre 2 y 5 € dependiendo de donde te lo tomes (aunque estará de muerte en cualquier parte, hasta el café del aeropuerto es una maravilla, he venido enamorado de su café... y de las italianas, claro).



- Entrar en la Basílica de San Pedro es gratis, aunque subir a la cúpula vale 5 € andando y 7 € en ascensor (por supuesto pagamos los 7 €, que mi edad va impidiéndome según que excesos).


- La entrada a los Museos Vaticanos cuesta 14 € y si se quiere coger la audio guía son 6 € más.- Entrar al Coliseo son 12 € con derecho al Palatino y al Foro romano.


- Para entrar a ver el Museo del Ara Pacis hay que soltar otros 11 € (que aunque el altar está muy bien restaurado y el museo es un edificio muy bonito todo acristalado, es lo único que tienen y no veremos nada más).
- Un bollo de hojaldre relleno de chocolate vale 1,5 € (que no parece mucho pero si tenemos en cuenta que el bollito era de 3 cms de tamaño pues...).
- Sacar el Roma Pass para tres días nos costará 22 € con derecho a transporte para esos días y entrada a dos museos de una lista determinada (por supuesto el Vaticano no entra).- Tirar una moneda a La Fontana Di Trevi asegurándose volver a Roma no tiene precio (para todo lo demás Mastercard).


El viaje empieza, como viene siendo habitual últimamente, esperando en el aeropuerto a que Iberia abra con retraso la puerta de embarque.
El vuelo de Manises a Barajas ha transcurrido sin problemas ni retrasos, pero en Madrid se rompe esa pequeña racha de buena suerte y nos toca esperar sin motivo aparente ni explicación alguna.
El vuelo hubiera sido tranquilo si mis malditos oídos no se hubieran encargado de recordarme durante todo el descenso (más de una hora) el resfriado que tenía con un intenso dolor que me dejó parcialmente sordo, y es que es una putada volar si se está resfriado.Si nos hubieran dejado en el aeropuerto sin saber de que país es, sabríamos que estamos en suelo italiano en cuanto viéramos el glamour de las tiendas y el edificio de enfrente del aeropuerto de Emporio Armani.













Al salir al exterior en busca del tren recibimos el primer golpe térmico. Estamos a unos 4º C y estas temperaturas y un viento algo desagradable nos acompañaran durante prácticamente todo el viaje (eso sí, días muy despejados y de un azul perfecto para las fotos).
Sacados los billetes (11€), recorremos durante 35 minutos los kilómetros que nos separan de la estación de Termini.
Llegamos sobre las 20:00 h y ya era noche cerrada. En Roma hay una hora solar menos con respecto a España.
Nos alojaron en el hotel que no era el que habíamos contratado. Han perdido nuestra reserva y no tienen habitación libre. Pero no hay problema, la primera noche nos alojarán en casa de su "abuela" y al día siguiente en el hotel convenido...
Al final resulta ser otro Bed and Breakfast que está justo debajo del que habíamos reservado. Dedujimos que entre ellos se ayudan cuando tienen habitaciones llenas porque abuela, lo que aquí entendemos por abuela, no era. Aceptamos porque la habitación estaba bien y era de las mismas características que la otra salvo porque esta no tenía el baño dentro.
Después de acomodarnos y dejar los trastos salimos a buscar un restaurante y a dar la primera vuelta por las calles de Roma.
Callejeando encontramos Due Colonne, situado en la Via Serpenti.
Estaba lleno de gente de allí y nos animamos. La comida fue buena y el trato agradable.
Dicen que es un pecado estar en Italia y no probar sus vinos, pero yendo de antibióticos hasta las orejas preferí no caer en la tentación, así que no puedo opinar sobre ellos.
Salimos del restaurante y nuestros pasos no llevaron al Palacio Quirinale y de ahí a la Fontana Di Trevi.Fue el día que menos gente había y cuando más tranquilos pudimos disfrutar de ella. Las siguientes veces que pasamos era un hervidero de gente.


Como curiosidad, en esta plaza está la Iglesia de Santi Vincenzo e Anastasio‎ y le ha dado a la gente por colocar candados en la verja simbolizando su amor…



Como pasaban de las doce de la noche y el día había sido muy largo volvimos al hotel con la intención de descansar, pero cuando llegamos nos encontramos el baño y medio pasillo inundado.
Llamamos a la dueña que se llevó un buen susto y se puso a fregar con cara de pocos amigos, convencida de que habíamos sido nosotros los que nos habíamos saltado el cartel de "non tocare" que había puesto encima de la llave de paso general del baño compartido.
Pasado todo el follón y después de ayudarla a fregar y hacerle comprender que acabábamos de llegar y nosotros no habíamos tocado nada, pudimos meternos en la cama.

Al día siguiente nos cambiaron a la habitación que habíamos contratado en el Ariadna bed and breakfast y desayunamos fuerte para afrontar el día que nos esperaba. A partir de entonces saldríamos todos los días de la habitación a las 9:00h para llegar de noche.
La primera parada sería Santa María la Mayor.















El Coliseo Romano de pasada (había mucha gente), El Monte Palatino y el Foro Romano.




















La Columna de Trajano.



El Monumento a Emmanuel en la Plaza Venezia, vulgarmente llamado “la tarta de nata” debido a que está totalmente construido con mármol blanco. A mi particularmente no me gustó, su ubicación me parece un “insulto” al resto de la arquitectura romana y le quita protagonismo a los maravillosos edificios del Campidoglio.


La Plaza del Campidoglio, diseñada por Miguel Angel.


























El Panteón de Agripa, con su inscripción en el friso: “Marco Agrippa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez, (lo) hizo” y que fue reconstruido por Adriano.




La Plaza Navona, con las fuentes de Bernini, entre las que destaca la Fuente de los Cuatro Ríos.






















En los alrededores del Panteón y de Navona hay un sinfín de sitios para comer. Nosotros lo hicimos en Da Francesco, en la Plaza del Fico. Trattoria familiar que es capaz de llenarse en cinco minutos y en el que nos dan a elegir entre pasta y platos del día. El tiramisú casero es una buena opción de postre.


Para culminar una buena comida, podemos tomarnos el café en la Cafetería Sant Eustachio, ubicado en la plaza del mismo nombre y que tiene fama de hacer el mejor café del mundo.




Seguimos paseando y pasamos por el Templo de Adriano (o por lo que queda de él).



Volvemos a La Fontana di Trevi (ahora ya abarrotada de gente y con luz).





Plaza Colonna con su Columna Antonina (o de Marco Aurelio).

El Ara Pacis donde están representados Augusto y su gente más cercana.















Siguiendo por la Via del Corso llegamos a la Plaza del Popolo.



A la que se accede entre las dos iglesias aparentemente gemelas del siglo XVII diseñadas por Carlo Rainaldi.




Avanzamos hacia la Plaza de España, que es punto de reunión de muchos jóvenes para celebrar el fin de semana pero que no es tan espectacular sin las flores que se ven en todas las fotos publicitarias.



A los pies de los 135 escalones que llevan a la Trinitá Dei Monti está la fuente de La Barcaccia (la vieja nave), última obra de Pietro Bernini, padre del gran Gian Lorenzo Bernini.



De camino al hotel pasamos a ver La fuente del Tritón, primera fuente de Bernini (Roma está llena de obras suyas).























Y la misma de noche


Cena rapidita y a descansar que el día había sido largo.
Al día siguiente cogimos el bus dirección Ciudad del Vaticano.


Normalmente hay que prepararse para aguantar colas que pueden llegar a tres horas, pero nosotros tuvimos mucha suerte y para entrar a la Basílica de San Pedro solo esperamos 20 minutos. Durante el tiempo de espera hay que disfrutar de La Plaza de San Pedro, que también fue diseñada por Bernini. Inicialmente, todo aquel que llegaba a la plaza lo hacía desde un entramado de calles estrechas de la época gótica, de modo que al entrar en ella daba sensación de “recibimiento ” por la situación de las columnas en las que descansan el peso de las estatuas de 140 santos. Esta sensación se fue al traste cuando Mussolini tiró todas las barriadas abajo para construir La Via Della Conciliazione.




Tras pasar el control de seguridad, disfrutaremos de la segunda mayor basílica del mundo (para quién le interese pregunta del Trivial, la primera es La basílica de nuestra Señora de la Paz, en Yamusucro, Costa de Marfil).
No puedo hablar de todo lo que hay dentro de la Basílica porque esto se haría eterno… Para mí, lo mejor: la cúpula (De Miguel Angel), El Baldaquino, y por supuesto La Piedad de Miguel Angel.







































Como no, la Guardia Suiza tenía que salir en las fotos (que paciencia tienen) y tiene una historia curiosa que puedes leer aquí. Como hacía frio no pudimos ver el uniforme al completo (originariamente diseñado por Miguel Angel).


Para entrar a los Museos Vaticanos no tuvimos que esperar (cosa rara). Dentro puedes estar todo el tiempo que quieras (hasta que cierren, claro) y con todo lo que hay por ver, bien podrías pasar todo el día. Lo imprescindible:Museo Pio-Clementino, con obras maestras de la escultura clásica (El Laoconte y sus hijos y el Apolo de Belvedere de las mejores).

























La Galleria delle Carte Geografiche, con 40 mapas y frescos de regiones italianas del siglo XVI.


Las salas de Rafael, que decoró mientras Miguel Angel se afanaba en la galería. En el fresco “La escuela de Atenas” salen filósofos, eruditos y artistas como Miguel Angel, Leonardo Da Vinci y el propio Rafael.


Las escalera helicoidal de Giuseppe Momo construida en 1932.


Y por supuesto La Capilla Sixtina, sin palabras…
Está prohibido sacar fotos dentro (con y sin flash) pero me las apañé, aunque la calidad no es muy buena.


Después de los Museos Vaticanos fuimos a buscar un par de juegos de monedas acuñadas en el Vaticano para un compañero y tras ver el precio y llamarle no las compramos. 130€ por el juego acuñado en 2008, los más antiguos eran aún más caros.Comimos algo por los alrededores de la plaza de San Pedro y nos dirigimos hacia el Castillo de San Angelo.















Desde ahí cogimos el autobús a lo largo del Tiber hasta llegar al barrio más bohemio de Roma: El Trastevere (la traducción sería “al otro lado del Tiber”).Calles con bonitas casas y pintorescas tiendas.
























Y por supuesto la basílica de Santa María del Trastevere.


Cogimos el autobús hacia el centro y caminamos a la Plaza de la Minerva, donde se encuentra el Elefantino.



El siguiente día empezamos la ruta por Campo di Fiori, donde por la mañana se juntan puestos de frutas, verduras, quesos, aceites, pasta y flores y por la noche las terracitas de los bares se llenan de gente apurando sus copas de vino entre charla y charla bajo la atenta mirada de la estatua de Giordano Bruno, que en esta plaza fue quemado por hereje (entre otras cosas).













Paseamos por el barrio judío buscando la fuente de las tortugas, en la plaza Mattei.


Sin esperarla nos encontramos con Santa María in Campitelli, del siglo XVII.






















Pasamos por el teatro de Marcello.













Y camino de Santa María in Cosmedin, a lo largo de la Via Petroselli, pudimos ver el Arco de Giano, el Templo de Hércules Víctor y el Templo Portunus (ambos en el Foro Boario).


Dentro de Santa María in Cosmedin podemos encontrar La Boca de la Verdad.




Volvimos caminando al Coliseo. Esta vez nos tocó hacer una hora de cola más o menos para entrar y pagar 12€.























Desde el Coliseo subimos por la Vía Claudia y paramos a comer en la Taberna dei Quaranta, un local poco turístico para estar tan cerca del Coliseo, con personal amable donde se sirven sabrosos guisos y platos del día de pasta y brochetas de carne.


Después de comer caminamos por Via Claudia y giramos por la Vía Santo Stefano Rotondo, una calle llena de casas cuartel y hospitales militares, para llegar a la plaza San Giovanni in Laterano, donde se encuentra la archibasílica del mismo nombre. Esta es la catedral de Roma.


Aquí cogimos el autobús 218 para ir a ver las catacumbas, en donde me fue imposible echar fotos pero podeis ver información aquí o aquí.

Cogimos el autobús de vuelta y en San Giovanni hicimos transbordo al metro hasta la parada de Barberini. Una pareja de españoles que conocimos en las catacumbas nos hablaron de la iglesia de Santa María de la Inmaculada Concepción, en la Vía Veneto. En esta iglesia podemos encontrar unas criptas hechas enteramente con huesos humanos. Los restos de 4000 monjes capuchinos. La entrada es “gratuita” con un donativo mínimo de 1€ y está totalmente prohibido echar fotos. Por respeto a los monjes de cuerpo presente (4000 son muchos) no hice ninguna pero aquí tenéis el enlace con fotos y algo de información. La verdad es que es un poco desagradable y sobrecogedor.

Se nos había hecho de noche ya, así que cenamos algo rapidito y nos fuimos a dormir.

Al día siguiente cogíamos el vuelo de vuelta a Madrid a las 19:00h, así que por la mañana nos dedicamos a caminar sin rumbo fijo, volviendo a disfrutar de lo que ya habíamos visto anteriormente: Via del Foro Imperial - Plaza Venezzia - Campidoglio – Corso Vittorio Emanuele – Plaza Novona – Panteón de Agripa – Via del Corso – Fontana di Trevi – Plaza de La República y para el hotel.
En el traslado al aeropuerto no hubo ningún problema, pero Iberia, para variar, nos hizo salir con más de dos horas de retraso, lo que nos hizo temer por el vuelo de enlace Madrid – Valencia.

Gracias a que Iberia es predecible en lo que a retrasos se refiere, este segundo vuelo también se demoró y lo pudimos coger. Nuestra sorpresa fue que aunque nosotros llegamos a tiempo al avión, nuestras maletas (y las de un montón de pasajeros) no y tuvimos que poner una reclamación para que nos las mandaran al día siguiente a casa.

Como conclusión diré que Roma es una ciudad encantadora, ideal para pasear y descubrir lo que cada rincón nos depara. Menos caótica de lo que me esperaba, con una gente que por lo general es muy agradable y en la que por mucho que sepas a lo que vas, no deja de sorprender todo el arte y arquitectura que encuentras “tirado” por sus calles. Después de conocer unas cuantas ciudades ya, sin duda esta es una de las que más me ha gustado y puedo decir que se ha ganado a pulso el apelativo de CIUDAD ETERNA.