Bienvenidos a esta ventana al mundo.No pretendo hacer una guía detallada de cada viaje puesto que en internet hay mucha más información que la que yo os puedo dar, lo que pretende este blog es fundir dos de mis grandes pasiones: viajar y la fotografia y enseñar así las vivencias personales, las curiosidades y la manera de disfrutar un viaje de una manera muy particular: la mía.
Trataré de dar información útil, tanto en mis textos como con enlaces a distintas webs. Los artículos variarán en su composición dependiendo del tipo de viaje, pudiendo tener más contenido en texto o casi exclusivamente fotografias.
Por si interesa a alguien, el equipo fotográfico que uso consta de una compacta Canon PowerShot S50, una Canon EOS 400D y una EOS 7D con distintos objetivos: 18-50 de Canon, un 18-200 de Sigma y un macro de focal 50mm también Canon. También un flash speedlite 480 EXII y diversos cachivaches más que cada vez hacen más difícil cuadrar el peso de la maleta en los aeropuertos...

Como vereis, este espacio web no tiene publicidad, así que los comentarios son bienvenidos y siempre se agradecen.
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Espero que lo disfrutéis.
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martes, 16 de septiembre de 2008

Marruecos: Marrakech, las1000 kasbahs hacia el Gran Sur y Essaouira


Empezaré contando lo que más me ha defraudado del viaje a Marruecos: la guia Lonely Planet. Seguramente no merezca tan siquiera que le dedique estas primeras lineas pero ha sido tal nuestra frustración y decepción con ella que creo que todo el mundo que lea esto tiene derecho a saberlo.
Me ha sorprendido porque en otros viajes la hemos usado y suele ser bastante fiable pero en este caso la información es escasa en casi todo momento y en numerosas ocasiones parece demasiado interesada. Una editorial como esta que alardea de la independencia de los viajeros que la realizan debería tener más en cuenta cosas como que en poblaciones con multitud de alojamientos solo se hacía referencia a dos o tres. Puedo comprender que el número de riads en ciudades como Marrakech es altísimo, pero joder, para eso la compro, no para que se limite a unas cuantas. En Agdz el caso es más grave, una población relativamente pequeña en la que solo se habla de cuatro alojamientos bastante rudimentarios se han dejado unos cuantos bastante mejor que los que anuncian (y eso sin buscar demasiado).
Da pocos restaurantes y sitios para comer y habla de las excursiones con total desconocimiento. Mucha historia de Marruecos al principio de la guia pero muy poca información útil para viajar en ella. Al final la dejamos de lado y decidimos buscar por nuestra cuenta. Toda la gente con la que hemos hablado en el viaje que también la llevaba opinaba lo mismo.



Dicho esto, seguiré el relato diciendo lo que creo puede ser imprescindible para este viaje: sin duda unas gafas de sol, un gorro, ropa fresquita sobre todo en verano, unos tapones para los oídos si se piensa dormir en riads dentro de las medinas ya que las calles son muy bulliciosas y ruidosas. Por supuesto la documentación en regla, no estaría de más un buen seguro médico al que llamar desde allí en caso de emergencia y como siempre un buen botiquín en el que no falte suero hiposódico (que en este viaje sí hemos necesitado...), uno o dos rollos de papel higiénico (dependiendo de la "regularidad" de cada uno) ya que aunque cada vez es más frecuente encontrar saneamientos decentes y equipados con papel (eso sí, es durito), sobre todo en las grandes ciudades, saliendo de estos núcleos aún se pueden encontrar letrinas en las que solo se hallará un "agujero negro", un cubo y un grifo para llenarlo. De ahí la costumbre de no estrechar nunca la mano izquierda ni usarla para comer ya que si se hace no pondrán muy buena cara (¡así que cuidado a los zurdos!).
Pero sobre todo, para viajar a Marruecos, hay que llenar la maleta de mucha, mucha paciencia y dejar los prejuicios en casa.
Paciencia para coger los aviones allí, para esperar a que te sirvan la comida o la cena, para conducir, paciencia para comprar y regatear en una tienda o, como ha sido nuestro caso, en algunos hoteles, pasando por los taxis (petit taxis) y casi cualquier cosa.
Si además, se viaja en ramadán como hemos hecho nosotros, a todo esto hay que añadir la paciencia de tratar con gente que lleva todo el día sin comer ni beber. En algunos casos pueden estar un poco malhumorados (aunque no es lo normal) pero hay que entenderlo.


Para quién no haya estado nunca en un país musulmán, el choque cultural es muy fuerte. Da la sensación de que Marruecos es un país que poco a poco se va abriendo a su vecina Europa, pero sigue siendo un país de contrastes y costumbres en algunos casos ancestrales (como la de que apenas haya perros fuera de las grandes ciudades). Esto se hace más notable cuanto más nos alejamos de los grandes núcleos urbanos, donde la pobreza es mayor y más difíciles los cambios.
En M´Hamid, por ejemplo, nos comentaron que siguen siendo las familias las que acuerdan los matrimonios de sus hijos sin que estos apenas se conozcan.
En Marrakech (y supongo que en las otras grandes ciudades que no hemos visitado también) es fácil ver en un mismo grupo de chicas a algunas de ellas con burca y a otras vestidas mucho más modernas con minifalda o pantalones ajustados.

Trataré de dar información genérica que pueda disipar dudas y ser útil al viajero antes de comentar mi viaje:

- La moneda es el Dirham (MAD), 1 € equivale a unos 11 MAD.
Vale la pena no cambiar dinero en España y hacerlo nada más llegar allí. Aquí el cambio que te dan los bancos es por debajo de 10 MAD y se puede cambiar una pequeña cantidad en el aeropuerto para pagar el taxi o el autobús y luego cambiar más en las numerosas oficinas de cambio que hay por las grandes ciudades.
El Dirham es una divisa restringida, con lo que está prohibido sacar dinero del país (dejan sacar menos de 1000 MAD).
La gente pide por todo: por menear la borla del gorrito, por la foto del "encantador de serpientes",por ponerte el mono en el hombro, por sacarte de la medina si te pierdes, por ver como trabajan en un taller, por "vigilarte el coche", por darte agua (la foto de la derecha corresponde a un aguador)... por lo que no está de más llevar bastantes monedas sueltas en el bolsillo para que no te sigan por toda la plaza o el zoco pidiéndote... hay que pensar que aunque puedan resultar pesados, la mayoría de gente no tiene un sueldo fijo y esa es su única manera de vida, trata de ser comprensivo y no enfadarte.
Las monedas son de 1/2 , 1, 2, 5 y 10 MAD y los billetes de 20, 50, 100 y 200 MAD.

-El país es MUY seguro en cuanto a robos se refiere, se puede ir por las calles más oscuras de las medinas a cualquier hora del día o la noche sin miedo a ser atracado. Esto incluye ir con una cámara de fotos colgada del cuello, una videocámara o un portátil, cosas que en según que ciudades españolas y según que zonas yo no haría.
Esto no quiere decir que debamos despistar nuestras pertenencias, porque una cosa en que no hayan robos con intimidación y otra muy distinta que se puedan dar hurtos,robos de coches si se dejan cosas a la vista o carteristas, sobre todo en zonas con gran aglomeración de gente, como nos avisaron numerosas veces al ir a la plaza de Djemaa el-Fna. No hay que olvidar que es un país con bastante pobreza.

- Si se piensa conducir por el país, hay que calcular un tiempo entre distancias mayor que en España.

Las carreteras en general no son malas, pero hay mucha gente, burros, bicis, motos, etc. por los arcenes y hay que tener mucha precaución. Las carreteras en la montaña tienen muchas curvas y a los peligros antes descritos hay que sumarle que en Marruecos se conduce muy mal, adelantan en curva y cambio de rasante y van muy deprisa y hay mucho camión viejo que cuesta arriba van a 2Km/h.




Hay mucha policía con controles y los radar han llegado a Marruecos y funcionan (doy fé), con lo que tendréis que tener cuidado si no queréis que os multen como a mi. Por ir a 71 Km/h pasada una señal de 60 me multaron con 400 MAD (unos 36 €) a pagar en el momento. Había leído que se puede "negociar" con la policía en caso de infracción en plan: 200 para ti y 200 para mi, pero soy contrario a esos sobornos que en el mejor de los casos te ahorran menos de 20 € y en el peor puedes dar con un agente legal que te retenga el pasaporte y te busque las cosquillas. Una policía corrupta no es bueno para un país y contribuir a ello sobornándola tampoco.
También tengo que decir que no hemos tenido ningún problema con la policía que en todo el viaje se ha mostrado muy colaboradora a la hora de indicarnos direcciones, pero tampoco es un país en el que me gustaría tenerlos.



Hay que tener cuidado con los que se hacen los averiados en las carreteras. Se tiran literalmente sobre tu coche para hacerte parar con la falsa excusa de que les ayudes, no son peligrosos pero tratarán de venderte lo-que-sea y pueden hacerte perder mucho tiempo.


- Hay muchísimos alojamientos en Marruecos y de muchos precios, pero si se busca un mínimo de limpieza y comodidad, hay que tener en cuenta que Marruecos no es barato para dormir.
En las grandes ciudades como Marrakech o Fez se han puesto muy de moda los riads, alojamientos que se encuentran dentro de las medinas y que suelen constar de un patio central común y diversas habitaciones. Suelen estar regentados por franceses y tienen en el precio el desayuno incluido y si se tiene experiencia en el tema y no se lleva reservado desde aquí, se puede regatear en algunos (dependiendo sobre todo de lo lleno que estén por la temporada del año que sea).
Dentro de la medina de Marrakech hay innumerables riads y en estas direcciones podéis encontrar algunos:
http://es.espace-maroc.com/
http://www.riads-marrakech.net/
http://www.ilove-marrakesh.com/lesriads1_en.html
Fuera de la medina, en la ciudad nueva (guéliz) están los principales hoteles, concentrados en las avenidas Mohammed V y Mohammed VI. Hay que decir que los hoteles en Marrakech me parecieron un poco viejos y desproporcionados de precio.
En el sur de Marruecos hay una variedad enorme de alojamientos de todo tipo, desde hoteles hasta kasbahs reformadas. Más adelante hablaré de donde nos alojamos nosotros.


- Sobre el regateo: no hay norma fija, lo que si me dio la impresión es de que se está desvirtuando un poco, piden muy por encima, a veces 8 veces el valor porque saben que los extranjeros con poder adquisitivo alto (japoneses, alemanes) pagan sin apenas regateo y el que va con más ganas de "pelear" un precio justo tiene la técnica de " de lo que me pida una cuarta parte" que siempre se queda en la mitad, que es el doble de lo que realmente vale.
Se están acostumbrando en algunos sitios a no bajar mucho el precio y a que se pague el doble, por ejemplo, en un puesto de Essaouira no quisieron vender un puf de tela por menos de 150 MAD cuando en dos calles más adelante compramos 2 iguales por 120 MAD (para llegar a esta tienda había que callejear).
Creo que lo más importante para llevarse algo a buen precio es tener una idea de lo que pueda costar en España y hasta cuanto estás dispuesto a pagar por ello, porque eso es realmente lo que vale, no dejarse convencer con lo de "precio democrático amigo" o "precio especial para hermano español" y sobre todo no hacer caso de las caras de pena o de ofensa que siempre ponen cuando das tu un precio. No hay que temer dar un precio demasiado bajo, para subir siempre estas a tiempo.
De todas maneras no te preocupes si te vas con la sensación de que te han tomado el pelo, a mi me decían allí regateando: "eres duro amigo" o "tú catalán" (no se que les hacéis los catalanes) y me iba con la misma sensación de guiri timado.
En los pettit taxis de Guéliz a la medina también hay que regatear, pedirán como mínimo 30 MAD pero para un recorrido normal de la ciudad nueva a la plaza de Djemaa el-Fna no se debería pagar más de 10 ó 15 MAD. Nosotros dimos con un taxista muy cachondo que no nos quiso cobrar la carrera por ser del mismo equipo de futbol que él.
El regateo hay que tomárselo a bien, tratar de disfrutar con él y no perder nunca la sonrisa.


- El idioma, como es normal, es el árabe (en la foto podéis ver como se escribe coca cola), aunque todo el mundo habla francés. Con el inglés no se tendrá problemas en casi ningún sitio y algunos hasta chapurrean castellano. Aunque si se habla francés el viaje será mucho más enriquecedor, se puede viajar por el país con un nivel bajo de inglés, el lenguaje por señas es universal y hacen por entenderte (sobre todo si hay dinero de por medio).



- Los amantes de la fotografía deben saber que tanto el país como su gente son muy fotogénicos, hay unos paisajes increibles en el gran Atlas así como en el hammada (desierto rocoso) y en el Sahara, los contrastes entre marrones de las kasbahs y el verde de los oasis surcados por rios, las calles angostas de las medinas, los talleres de curtidores y tintoreros, los zocos... pero también hay que decir que costará sacar una buena foto si hay gente por medio porque, por norma general, no les gusta ser fotografiados ni grabados, menos aún si es a una mujer.


- Con respecto a viajar en ramadán, sin problemas ni en las ciudades ni en ningún sitio. Ellos no pueden comer ni beber desde la salida hasta la puesta de sol, pero ante todo está el dinero y el turista se lo deja, así que no será difícil encontrar restaurantes abiertos por donde se pase, así como tiendas también. Lo que sí cambia en estas fechas son los horarios, hacen mucha más vida nocturna y muchos se dedican casi todo el día a dormir o estar tranquilitos a la sombra (esto no se hace extensible a las mujeres, que son las que además de guardar ramadán, preparan las comidas para la noche, hacen las tareas de la casa, las del campo, llevan agua... vamos, que son las que curran).
Es curioso, a primera hora de la mañana, cuando llevan poco tiempo ayunando, están bastante tranquilos, según pasa el día se vuelven un poco más malhumorados y aproximadamente una hora antes de que finalize, van como locos, como si hubieras puesto un petardo en un hormiguero, en busca de los últimos detalles antes de la primera comida del día. En el momento que se canta por la megafonía de las mezquitas el final diario del ramadán, da igual donde estén, paran y empiezan a comer y esto les lleva una media hora. Durante este tiempo no te atenderán en ninguna parte, ni tienda, ni restaurantes, ni hoteles...
Aquí cuelgo la llamada a la oración desde la mezquita de la Koutoubia en Marrakech indicando el final del ramadán de ese día.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Marrakech


Tras un despegue excesivamente brusco para mi gusto en Barajas y después de 1:45 horas de vuelo aproximadamente llegamos a Casablanca, en donde teníamos que coger vuelo con Air Marroc dirección Marrakech.

Poco puedo decir del aeropuerto en Casablanca: un olor muy fuerte a lejía dirección a la puerta de embarque nº 8, como siempre pité en el detector de metales del control policial, pero esta vez no solo no me cachearon, si no que no me dedicaron ni una triste mirada.
En dirección a una sala de espera muy cutre en la que nos "confinaron" a 28 personas y a través de los cristales pude ver el caos de maletas tiradas por el suelo a lo largo de toda la terminal... ¿llegaría la nuestra? Poco a poco me iba haciendo una idea de donde habíamos ido a pasar las vacaciones.
Nos tuvieron cerca de dos horas en esa sala con el aire acondicionado a toda pastilla, totalmente abandonados y sin darnos explicación alguna del retraso. Había dos tristes cuartitos haciendo las funciones de aseos en el que no se especificaba el sexo de cada uno y una luz ambiente muy triste que daba un aspecto aún más lúgubre a la ya antigua y mal decorada estancia.
Las vistas al otro lado del cristal solo daban para ver un cielo muy nublado y un avión sucio y descuidado que por el tiempo que tardó en desembarcar a sus pasajeros parecía tener algún tipo de problema. El echo de verme más tarde subiendo por las escaleras para entrar en él no ayudó a que me tranquilizara.
La espera en el aeropuerto al menos tuvo efectos positivos: conocimos a Jorge, un chico de Gandia que fue una compañía muy grata y que nos acompañaría en algunos momentos del viaje ¡¡¡ un saludo desde aquí chaval!!!
Llegados a Marrakech tenemos el primer choque con la realidad, un calor abrasador y pegajoso...Cambiamos algo de dinero en el aeropuerto a 11.1 MAD para poder pagar el taxi. Jorge tiene hambre y se compra "uns passtissets" y por el peso que perdió en el viaje, creo que fue lo más solido que comio en muchos dias.


Decidimos ir los tres en el mismo petit taxi hacia Bab Mellah y tenemos el primer regateo de los cientos que tendríamos en adelante (la foto puede daros una idea de lo que es coger un taxi en este país).



Estábamos en desventaja y los taxistas "jugaban en casa", cargados de maletas hasta las orejas sabían que no cogeríamos el autobús, mal momento para un farol... Al final 100 MAD por los tres (creo recordar que empezó en 200 MAD). Me prometo que tengo que apretar más la próxima vez.

El viaje del aeropuerto a Marrakech me da consciencia de lo que me espera cuando coja el coche de alquiler. Daba la sensación de que nos la pegaríamos con cualquiera de los cientos de coches, motos, bicis, carros, etc que se pusiera a tiro, pero no. Rápidamente nos damos cuenta de como funciona el tema: tres carriles por sentido (en cada carril pintado en la carretera), los STOP los pasa uno rapidito, las rotondas si se hacen rectas se acorta más (por cierto y antes de que se me olvide, en Marruecos tiene preferencia el que entra en la rotonda y no el que está dentro, ojo con esto que va al contrario que en España)... ¡¡¡Es la guerra, la ley del más grande!!! y en ese momento me arrepentí de haber pedido el coche el coche de alquiler más pequeño de la gama [...]


Nuestra primera entrada en la medina fue por Bab Mellah, La cantidad de tráfico en esta rotonda es aún mayor que por las avenidas que desembocan en la ciudad vieja.
Marrakech entra por los cinco sentidos, pero sobre todo por la vista y el olfato. En el aire se mezclan el olor de la carne y el pescado, de las especias y los dulces, de la basura, el olor a humanidad y a combustible quemado por los coches y motos.
En Bab Mellah y después de pagar al taxista nos asaltan los “porta maletas” con sus carretas dispuestos a tirar de ellas hasta tu alojamiento por unos cuantos dírhams. Si no está muy lejos, unos 20 MAD serán suficientes, pero eso, como no, también hay que regatearlo. Si les haces caso a la primera puedes pagar hasta 80 MAD.
Dejamos a Jorge “negociando” el precio de su trasporte y nosotros pusimos rumbo a nuestro riad. Nos quedó un mal sabor de boca ya que Jorge no tenía muy claro donde tenía que ir pero como parecía que se desenvolvía bien nos fuimos. Al día siguiente comprobamos que fue así.



Una vez dentro de las callejuelas tuve la sensación de estar entre un montón de extras de una película que realizan su papel a la perfección. Este pensamiento me acompañó bastantes veces a lo largo del viaje, parece imposible que todo ese caos de gente y tráfico puedan convivir sin tener altercados y sin tenerlo antes estudiado. En la foto podeis haceros una idea de lo estrechas que son las calles.





En Marrakech pasamos 5 noches, las dos primeras dentro de la medina en el Riad Edén, a la vuelta del sur una noche para hacer escala antes de ir a Essaouira en un Ibis (bastante flojito) y al final del viaje dos noches más en el Hotel Riad Mogador Opera, en la ciudad nueva o Gueliz para no tener que entrar con el coche de alquiler en la medina otra vez.







Los hoteles en Marruecos son bastante viejos y caros en general, Hay que quitarse de la cabeza la idea de Marruecos como destino barato de vacaciones.




Se han puesto muy de moda los riads, teniendo una gama muy amplia de precios (desde 150 MAD hasta más de 600) y han aprovechado muy bien el tirón de internet para promocionarse, con lo que abusan un poco.

Elegimos Riad Edén por su buena situación y aunque la habitación y las instalaciones estaban bien, creo que el precio es un poco caro para lo que se ofrece. Está regentado por Emmanuel, un francés afincado allí. Si le preguntáis estará encantado los sitios de mayor interés y como no, si os interesa alguna excursión, él puede arreglarlo (supongo que con su correspondiente comisión).

Con un poco de maña para el regateo y si tenéis la suerte de no pillar lleno el riad, podréis intentar regatear el precio de la habitación, es posible bajarlo.











La primera impresión que da caminar por las calles de la medina y del zoco es que nos va a resultar complicado salir, pero tras pasear dos o tres veces veremos que al menos el bazar de Marrakech es más asequible de lo que parece.

Al principio puede resultar un poco pesado debido a la “presión” que ejercen los vendedores pero si conseguimos tomárnoslo con calma y buen humor, llegará un momento que el visitante disfrutará del colorido de sus calles, de los olores y del ambiente de cachondeo en general.

Un buen sitio para hacer un alto en el camino y disfrutar de un buen café o té a la menta mientras se observa el bullicio de compradores y vendedores es el Café des Épices en la plaza de las especias.

Desde las plantas superiores se pueden tomar buenas fotos y disfrutar de una panorámica de la plaza.


En el café también es posible conectarse a internet por wifi si uno lleva su propio ordenador. Os dejo alguna foto de la plaza.






















El zoco está estructurado por “gremios” o actividades parecidas, así que pasearemos por la zona de las especias, por las de las babuchas, las telas, el cuero, el mercado de fruta, carne, pescado y verdura al aire libre (es todo un espectáculo ver como están las piezas colgadas a la intemperie), lámparas, tintoreros, etc.







Otras visitas interesantes en Marrakech son:

- La Koutoubia, principal mezquita de la ciudad y que en como casi todas las del país, no se admite la entrada a los no musulmanes. Fue construida por el sultán el-Mansour (el victorioso) y el minarete tiene más de 70 m de altura.



- El palacio el-Badi, en el que solo puedes hacerte una ligera idea del esplendor que tuvo ya que está en un estado ruinoso. También construido por Ahmed al-Mansour fue llamado “El Incomparable” puesto que estaba considerado como el más hermoso del mundo.




- Las tumbas saadies, pequeño recinto en el que están enterrados la mayor parte de la familia saadi. Es uno de los mejores ejemplos del arte decorativo marroquí-andalusí.













Hay mucho más para visitar, como los jardines de la Menara, que nosotros vimos por fuera y no nos llamó mucho la atención. El jardín Majorelle, del diseñador Yves Saint-Laurent, que no tuvimos tiempo de visitar, el palacio Bahia, la mezquita y madraza de Alí ibn Yusuf, el museo de Marrakech, el palacio Dar el-Bacha y un sinfín de jardines.

Algo curioso de ver son las curtidurías de piel. Lo ideal es coger un taxi hasta las puertas de Bab Debbagh o Bab Lalla Aouda Saadia, al noreste de la medina. Nada más entrar veremos una a mano izquierda, aunque a lo largo de esa calle hay varias. Hay unas treinta en la zona, aunque vista una vistas todas.












Al entrar en la medina enseguida nos saldrá alguien al paso diciéndonos que puede hacernos de guía o que él es el “capataz” de las curtidurías y que es el que mejor os las puede enseñar.












No sé si dejarán entrar en ellas si no se va acompañado y decidimos “dejarnos guiar” y poder así tirar alguna foto no sin antes acordar el precio.















Después de la visita a la curtiduría te llevan a ver una tienda donde continúan con las explicaciones y de paso intentan venderte algún puff o bolso de piel de camello.

El proceso de curtido sigue siendo totalmente artesanal y es el motivo por el que huele tan mal allí. Al entrar os darán hierba buena para que os la pongáis en la nariz y minimizar el olor.

























Para ablandar la piel es necesario el amoniaco y la sustancia natural que usan son los excrementos de paloma. Esto sumado a que se deja en remojo durante bastante tiempo os dará una idea del hedor. La gente que trabaja allí lo hace metida en estas fosas durante mucho tiempo al día, es un trabajo durísimo.
































Si tomamos recto la calle por la que hemos entrado desembocaremos en el zoco.Pero si hay algo interesante en Marrakech es, sin duda, la plaza de Djemaa el-Fna.



Leí en alguna revista que Paul Bowles, escritor afincado en Tanger autor entre otras obras de “el cielo protector”, escribió que Marrakech sin esta plaza sería una más del norte de África.














En la plaza habrá que tener un poco de cuidado con la cartera, todo el mundo se pone de acuerdo en señalar la plaza como el lugar con más carteristas de la ciudad, algo normal si se tiene en cuenta que es el lugar más concurrido.
Según sea de día o de noche el ambiente en Djemaa el-Fna cambia, aunque hay incondicionales que podremos verlos a todas horas. Tal es el caso de las tiendas de alrededor, que están casi permanentemente abiertas, los puestos de zumo de naranja con sus pirámides de cítricos (no es aconsejable beber de los vasos que dan ellos ya que solo los aclaran) y las tatuadoras de henna.

Tengo que dedicarles unas líneas a estas tatuadoras ya que podréis verlas en muchas partes. Si se os ocurre hacer caso a su llamada ¡¡daros por tatuados!! Tienen un arte especial para atraer a la gente, sobre todo a las mujeres y empiezan convenciéndote para tatuarte la mano y puedes acabar con gena por todos los brazos y piernas.




El tatuaje en las mujeres es un símbolo sexual en la cultura marroquí, es una manera de ponerse guapas para sus hombres, esos mismos a los que les gusta que vayan totalmente tapadas para que no se las vea…
Esta foto es de la mano de Juliane, que junto con Helena fueron dos chicas brasileñas que conocimos a través de Jorge. Besos desde España para las dos.



En Djemaa el-Fna pueden verse encantadores de serpientes, paseadores de monos que aprovechan la mínima oportunidad para ponértelo en el hombro y sacar unos dírhams por la foto, vendedores de todo tipo, aguadores, bailarines que no paran de mover la borla de su gorrito, etc...
















A todo esto hay que sumarle el tráfico rodado, los peatones, las calesas…
La mejor manera de disfrutar la plaza es pasear por ella y seguirle el juego a los vendedores y charlatanes, pero si se quiere ver de manera más tranquila se puede subir a alguna de las muchas terrazas desde donde se tendrá una vista más panorámica.